EL SILENCIO DE LOS CORDEROS: HACE MÁS DE 30 AÑOS QUE LOS CORDEROS DEJARON DE CHILLAR

«El silencio de los corderos» cuenta ya con 30 años a su espalda, una película basada en la novela homónima de Thomas Harris y que abrió una nueva beta en el cine de terror psicológico. Hannibal Lecter, sedujo a millones de espectadores en todo el mundo y se hizo con los Oscar en las principales categorías: mejor película, actor, actriz, guion adaptado y director.

Nunca una mirada ha transmitido tanto miedo como la de Anthony Hopkins haciendo de Hannibal Lecter

La busca y captura de un terrible asesino es la preocupación que trae de cabeza a los agentes del FBI en «El silencio de los corderos». Varias adolescentes aparecen muertas con signos de haber sufrido terribles torturas en su cuerpo. Clarice Starling, una brillante licenciada universitaria especializada en este tipo de conductas tratará de solucionar y comprender el caso, para lo que se servirá de la ayuda de un peligroso psicópata, el doctor Hannibal Lecter.

Lejos de ser una simple película de miedo, «El silencio de los corderos» consiguió escribir una página gloriosa en la historia de los Oscar con un producto atípico y prueba de ello es que hasta entonces ningún otro filme de terror había ganado el premio más prestigioso que entrega la Academia.

El éxito de taquilla, conseguido durante las primeras semanas del estreno, fue motivo más que suficiente para que otros directores apostaran por productos similares, con grandes estrellas como Brad Pitt, en Seven. No Obstante, el director Jonathan Demme pudo mostrar lo que hay más allá del miedo y reflexionar sobre lo que la mente humana es capaz de hacer y pensar. Para ello era imprescindible idear un contexto diferente a lo que hasta entonces se había hecho en el cine. La crudeza y la ansiedad con la que se describen gran parte de las escenas ayuda a sugerir una pesadilla psicológica que pone al espectador en tensión, una sensación que acompaña al espectador de principio a fin.

LA NOVELA DE THOMAS HARRIS COMO PUNTO DE PARTIDA

El argumento de «El silencio de los corderos» está basado en la novela homónima de Thomas Harris, escritor norteamericano del género negro. El libro, que fue todo un éxito editorial en 1998, despertó el interés de guionistas y productores, que ansiaban sacar a la luz un proyecto de éxito en taquilla. La novela era un vasto guion de cine muy dialogado que hubo que adaptar a la gran pantalla. Fue Ted Tally el que se encargó de reproducir con fidelidad la novela, eliminando solo anécdotas sin importancia y captando de forma magistral la esencia de la misma.

JONATHAN DEMME: NACIDO PARA DIRIGIR «EL SILENCIO DE LOS CORDEROS»

Jodie Foster ha declarado en más de una ocasión que el rodaje de «El silencio de los corderos» estuvo formado por un equipo que se unió de forma magistral para hacer esa película, nadie más que ellos podían haberla hecho. Para Jonathan Demme llevar a la gran pantalla la novela de Thomas Harris fue la mayor y a oportunidad de su vida. Él mismo pudo comprobar cómo una de sus películas consiguió conquistar al público y a la crítica de todo el mundo. Al desestimar el rodaje de «Famous all over town», Demme pudo dirigir este thriller de terror y disfrutar de cinco galardones de la Academia. Su experiencia como crítico cinematográfico o agente publicitario y sus conocimientos de música contemporánea le ayudaron a conocer con más intensidad el cine. Tuvo sus comienzos en la productora «New World Pictures», de Roger Corman, a mediados de los setenta, con «La cárcel caliente».

Con el rodaje de «Filadelfia» en 1993, Demme reflexionó sobre las consecuencias morales, sociales y físicas del SIDA, conmoviendo una vez más a críticos y espectadores en una época en la que hablar de esa enfermedad era tabú.

PRINCIPALES INGREDIENTES DE EL SILENCIO DE LOS CORDEROS QUE LA HACEN ÚNICA ENTRE LAS DE SU GÉNERO

«El silencio de los corderos» es una película muy diferente a las del reto de las de su género. Reflejar la violencia sin caer en la morbosidad es un reto conseguido con creces por su director. Para ello recurrió a una atmósfera de angustia, sin necesidad de mostrar asesinato alguno.

La originalidad de «El silencio de los corderos» también radica en la presencia de dos historias. Un mismo personaje asesino aparece desdoblado en dos: «Buffalo Bill», un vulgar psicópata acomplejado y «Hannibal Lecter», el más inteligente y refinado embajador del mal. Entre ellos son capaces de conectar y saber que hacen en cada momento. El bien también tiene dos caras representadas en esta ocasión por los investigadores del caso: el jefe Crawford y la inteligente y dulce Clarice. Es, en definitiva, una lucha de polos opuestos, una guerra entre el bien y el mal.

Por si fuese poco, Jonathan Demme juega con la cámara para sorprender al espectador. El ambiente que recrea la celda de Hannibal Lecter evoca una extraña sensación de angustia que se agudiza con la presencia de la joven agente del FBI. Varias son las escenas que quedan en el recuerdo del público, como la crucifixión de uno de los guardias de seguridad en la celda del psicópata o el momento en el que se muestra el desnudo del temido «Buffalo Bill».

ANTHONY HOPKINS COMO HANNIBAL LECTER

La maldad de este personaje es una excusa más para presentar una historia de crímenes cometidos con gran crueldad. Elegir al actor que diera vida a este psicópata constituyó una dificultad previa al rodaje. El papel de Hannibal Lecter fue ofrecido en principio a Gene Hackman, quién también adquirió en principio los derechos de la novela de Thomas Harris con el fin de dirigirla y protagonizarla, aunque al final desechó la idea por lo violencia de la historia por lo que decidió deshacerse de los derechos y olvidarse de la película, lo que se convirtió en una de las peores decisiones de toda su carrera.

Sin embargo la mirada de Anthony Hopkins fue lo que finalmente convenció a Jonahtah Demme. El director acertó al pensar que Hopkins transmitiría al público, con su capacidad interpretativa, la inteligencia y la perversión del doctor. Esta inteligencia es de la que se sirven los guionistas para convertir a Lecter en un arma imprescindible en el desencadenamiento de los hechos.

JODIE FOSTER COMO CLARICE STARLING

La detective encargada de resolver el caso es Carice Starling, una joven especializada en conductas violentas que trata de solucionar el caso con ayuda del psicópata Hannibal Lecter. En un primer momento se pensó en Michelle Pfeiffer para el papel de protagonista, pero lo rechazó por considerar que la interpretación de Lecter haría sombra a la suya. Jodie Foster pidió participar en esta película, lo que le fue concedido tras el rechazo de la primera candidata. La protagonista de «Acusados» con la que también logró el Oscar a la mejor actriz protagonista, pudo experimentar y aportar ideas a un personaje mu rico en matices por su complejidad.

CONOCIENDO MEJOR A JODIE FOSTER

Jodie Foster inició sus pasos en la interpretación siendo una niña. Con tan solo tres años, protagonizó un famoso anuncio de de la marca bronceadora «Coppertone» que dio a conocer su dulce rostro en muchas firmas comerciales.

EL salto al cine lo dio de la mano de Disney («Freaky Friday» y «Candleshoe29 y en una pequeño papel en «Alicia ya no vive aquí», filme premiado por la Academia de Hollywood.

A los catorce años afrontó uno de los papeles más delicados y difíciles de sus comienzos, el de la joven prostituta Iris en «Taxi Driver», al lado de Robert de Niro, y, aunque su interpretación recibió muy buenas críticas pasó por un periodo de incertidumbre profesional , con películas como «Siesta», «Five Corners» o «The Hotel New Hampshire».

La personalidad de la actriz ha estado siempre ligada a un afán por superarse a sí misma y a un intento por demostrar su capacidad para abordar cualquier papel. Tras dos Oscar por «Acusados» (1998) y «El silencio de los corderos» (1991) y varias nominaciones al Oscar, Jodie Foster ha encaminado también sus pasos al de la dirección sin abandonar el trabajo de actriz.

En 1999 «Universal Pictures» quiso contar con Jodie Foster para realizar la segunda parte de «El silencio de los corderos», pero se encontró con la negativa de la actriz, que rechazó el papel por no estar de acuerdo con el nuevo guion, que cambiaba algunos rasgos de la personalidad de su personaje. El papel, dicho sea de paso, recayó en otra de las grandes actrices que ha dado el séptimo arte, Julianne Moore, que supo estar a la altura de las circunstancias.

Jode Foster debutó en la dirección en 1991 con «El pequeño Tate», en la que también actuaba como actriz. Su segunda película como directora fue «A casa por vacaciones» (1995) , en la que intervino además como productora. Un año antes fundó su propia empresa, a la que denominó «Egg Pictures», en alusión al huevo porque según declaró ella, este alimento «es capaz de desarrollar algo que está totalmente protegido del medio exterior hasta que esté listo».

El primer Oscar le llegaría por su magistral interpretación en «Acusados», una película basada en un hecho real sobre una violación, la condena y la pena que también recayó sobre aquellos que vieron lo sucedido pero se cruzaron de brazos o jalearon ante tal atrocidad. El papel lo costó mucho conseguirlo porque a los productores, y esto pone los pelos de punta, sobre todo tratándose de una basada en un hecho real, no creían que tuviese el suficiente atractivo físico para ser el objeto de deseo de lo violadores. Sin embargo Jodie al final se hizo con el papel de Sarah Tobias y le impregnó de una fuerte carga dramática repleta de sensibilidad. Lo más destacado del filme es el realismo con el que se tratan los problemas legales y psíquicos de las víctimas de una violación cuando la justicia parece no ponerse de su parte.

En definitiva Jodie Foster es una actriz de oficio que a día de hoy sigue en activo aunque dosifica sus participaciones en el cine, un mundo en el que ha escrito con letras mayúsculas su nombre y que perdurará para siempre.

CONOCIENDO MEJOR A ANTHONY HOPKINS

Anthony Hopkins le debe mucho a su personaje de Hannibal Lecter en «El silencio de los corderos». Gracias a este papel y a que pudo superar una fuerte adicción al alcohol, el actor británico regaló a los cinéfilos uno de las interpretaciones más impactantes de la historia del celuloide y, a título personal, consiguió alcanzar la fama, después de casi 30 años de ostracismo.

No le fue fácil a Anthony Hopkins conquistar el éxito. Pasó muchos años soñando con trabajar en una película que le encumbrara. Su primera película «The white bus» en 1967, le dio a conocer en un entorno muy diferente al de sus primeros pasos en el teatro.

Después de participar en varias películas de corte histórico, en las que por ejemplo, encaró al mandatario israelí Yithak Rabin en «Victoria en Entebe» o a Adolf Hitler en «El bunker», decide volver en 1984 a Inglaterra pues tenía las puertas cerradas en Hollywood debido a sus problemas personales. De esta etapa destacan dos producciones: «Motin a bordo» y «37 horas desesperadas».

Cuando Jonathan Demme convocó a Hopkins para protagonizar «El silencio de los corderos», éste tuvo dudas en aceptar la oferta pero finalmente dijo que sí al director neoyorkino. Hopkins dio en la diana recreando un personaje malvado y depravado de la forma más atractiva posible. Sus siguientes producciones «Regreso a Howards End», «Drácula», «Lo que queda del día», «Tierras de penumbra» donde encarna al escritor de cuentos Jack Lewis, «Leyendas de pasión», «Nixon» etc.. etc… han confirmado el frenético ascenso de Hopkins, ya reconocido como un actor superior a lo común.

Más recientemente Hopkins se hizo con su segundo Oscar por «The Father» un Oscar que causó revuelo porque, entre otras cosas, se daba prácticamente por hecho que se lo llevaría a título póstumo a Chadwick Boseman y por otra porque el actor ni siquiera se molestó en ir a recogerlo, según muchos porque lo daba por perdido.

Sin embargo, la victoria de Anthony Hopkins levantó controversia. No porque se argumentó que no debía ganar, sino por que algunos aseguran que los Oscar dieron una falsa esperanza de que Boseman lo haría. Esto, porque dejaron su categoría para el final, incluso después de Mejor Película. 

Cabe señalar que Boseman había ganado el Globo de Oro, el SAG Award y Critic’s Choice. Pero el premio terminó para Hopkins, quien tenía el Bafta a su nombre. De esta forma, el actor de Black Panther no pudo unirse a la estrecha lista de actores que han ganado un Oscar a título póstumo.

Anthony Hopkins, Jodie Foster y Jonathan Demme posando felices con su flamante Oscar

SI QUIERES SABER MÁS SOBRE LA PELÍCULA VISITA EL CANAL KINESTUBE CINE EN YOUTUBE


Deja un comentario