
Consciente del gancho que las casas encantadas ejercen sobre el gran público, Steven Spielberg llevó a su terreno la modalidad en «Poltergeist»: Fenómenos extraños» (1982), una de las raras ocasiones en las que se responsabilizó del guion (en colaboración con Michael Grais y Mark Victor), adaptando su propio argumento. Su personalísimo universo es reconocible en el retrato de la prototípica familia americana protagonista, en la urbanización donde vive (seña de identidad de la clase media-alta norteamericana), en el cariño con el que trata a los niños y en la plasmación visual de los elementos fantásticos, luces muy potentes, árboles de ramas diabólicas y juguetes que de repente cobran vida propia movidos por las fuerzas del más allá. Hábil como pocos, Spielberg añadió a la trama clásica de casa encantada un fleco de «El exorcista» (1973): un equipo de parapsicólogos y una medium memorable responden punto por punto a las figuras de los sacerdotes exorcistas.
Spielberg supo manejar con maestría los tiempos en esta película, que hoy en días es uno de los filmes de terror de culto más destacados, pasando de lo presuntamente cómico al principio (las sillas que se desplazan solas, como queriendo jugar con los habitantes de la casa) a lo inquietante poco después (la abducción de la pequeña) y finalmente a lo más terrorífico (la lucha contra las fuerzas del mal de la parte final, los cadáveres emergiendo del agua pantanosa de la piscina).
EL ORIGEN DEL MAL EN LA FICCIÓN Y EL SUPUESTO ORIGEN DEL MAL EN LA REALIDAD
En la película el origen de la maldición queda claro cuando nos descubren que la urbanización donde se levanta la casa de la familia está edificada sobre un antiguo cementerio indio, algo que cabrea sobremanera a los difuntos que vuelven del más allá para vengarse. Sin embargo en la realidad, la película (mejor dicho la trilogía) estuvo acompañada de una leyenda negra que perdura hoy en día y que ha acabado convirtiéndose en su seña de identidad. En noviembre de 1982 la joven Dominique Dunne, que interpretaba a la hermana mayor de Carol Anne fue asesinada por su novio, preso de un ataque de celos. Sin embargo lo más inquietante es que la propia actriz había comentado a varios compañeros de reparto que al llegar a casa notaba que sucedían cosas extrañas y que percibía presencias poco amistosas. Unas declaraciones a las que también se sumó la actriz JoBeth Williams, que interpretaba a la madre de la familia. La intérprete ha declarado en repetidas ocasiones que cuando llegaba a su casa encontraba todas las fotos y cuadros que tenía en las paredes del revés o tirados por el suelo. Pero lo más espeluznante fue el secreto que desveló al asegurar que los esqueletos utilizados en la escena de la piscina eran reales, algo que ella no sabía en el momento de la filmación y que ratificó el encargado de los efectos especiales Craig Reardon. Al parecer era mucho más económico utilizar cadáveres reales que falsos y según la leyenda este fue el origen de la maldición en la vida real.
A la muerte de Dominique Dunn le sucedieron las de Will Sampson y Julian Beck. El primero encarnaba al indio chamán que intenta ayudar a la familia. Se da la circunstancia de que Sampson también era chamán en la vida real y se prestó a realizar una serie de conjuros en los estudios donde se grababa la película para limpiarlo de las energías demoniacas. Tras terminar el rodaje, el actor tuvo que someterse a un doble trasplante de corazón y pulmón de manera urgente. Finalmente una serie de complicaciones postoperatorias acabaron con su vida. El actor Craig T. Nelson, que interpretaba al cabeza de familia declaró estar casi seguro de que la intervención del chamán salvó la vida de muchos, aunque también fueron varios los miembros del equipo técnico que fallecieron poco después de terminar de rodar la última película de la trilogía.
En cuanto a Julian Beck, que interpretaba al malvado sacerdote, fue hospitalizado de urgencia al acabar el rodaje de la segunda parte. Se le descubrió un cáncer en estado avanzado que le fue consumiendo, algo que se aprecia claramente a lo largo de la película.
Desde el principio pasaron cosas extrañas en los rodajes, varios miembros del equipo estuvieron a punto de morir asfixiados por el humo que utilizaron, las cosas desaparecían o aparecían en lugares donde no debían de estar, se produjeron incendios cuyas causas nadie supo explicar y para colmo de males el mecanismo animatrónico del payaso que se utilizó para una de las escenas más memorables del filme falló y casi estrangula al actor que hacía de hermano de Carol Anne. Sin embargo lo peor estaría por llegar durante el rodaje de la tercera parte. Heather O’Rourke, que daba vida a Carol Anne se despertó una mañana con fuertes dolores y fue ingresada de urgencia falleciendo pocas horas después con un diagnóstico de estenosis intestinal. Una extraña enfermedad que le sobrevino con tan solo doce años de edad. La tercera parte tuvo que acabarse con una doble de la actriz que salía de espaldas en la escena final. La de Heather fue la última vida que se cobró la supuesta maldición de «Poltergeist».
LA PELÍCULA QUE TOBE HOOPER DIRIGIÓ EN TEORÍA AUNQUE EN LA PRÁCTICA TODO EL MUNDO SABE QUE LA DIRECCIÓN CORRIÓ A CARGO DE SPIELBERG.
Spielberg por aquel entonces estaba dirigiendo «E.T. el extraterrestre» y según las duras normas del sindicato de directores de aquella época un director no podía hacerse cargo de dos proyectos a la vez por lo que Spielberg decidió darle el puesto a Tobe Hooper, un director precedido por el éxito de «La matanza de Texas» (1974). Sin embargo las diferencias entre ambos pronto se hicieron patentes, incluso llegaron a los tribunales. A pesar de todo Spielberg no pudo despedir a Hooper precisamente por las leyes del momento, por lo que todos los que estuvieron en ese set saben que Hooper se limitaba a decir lo de «corten y acción» y Spielberg se dedicó a lo que mejor sabe hacer: dirigir. De hecho el resultado es cien por cien Spielberg y en nada se vislumbra el sello de Hooper acostumbrado a moverse en producciones donde la sangre y las vísceras se esparcen por doquier.
Al margen de a quien corresponda la paternidad de «Poltergeist», la película fue otro taquillazo que se apuntó Steven Spielberg. Las secuelas eran inevitables, cuatro años después llegó «Poltergeist II: El otro lado» (1986) dos años más tarde llegaría «Poltergeist III» (1988), ambas de un impacto menor. En 2015 llegaría el remake de la primera entrega aunque de esta se desconoce maldición alguna, tal vez la única maldición que pesa sobre ella es la falta de originalidad de los creativos de Hollywood al hacer un producto que se aleja mucho del genuino terror que desprende la original.
SI QUIERES SABER MÁS DE LA PELÍCULA PUEDES VISITAR KINESTUBE CINE EN YOUTUBE
Y SI QUIERES VER EL TRAILER DEL REMAKE DE 2015 AQUÍ LO TIENES, AUNQUE SI ERES FAN DE LA ORIGINAL NO TE PIERDES NADA SI TODAVÍA NO LA HAS VISTO