
Laurence Olivier fue el encargado de entregar el Oscar a la película vencedora de esta edición, «Amadeus», del director checo Milos Forman, que conseguía además la segunda estatuilla de su carrera. Ocho Oscar, entre ellos los de mejor actor y mejor guion confirmaban el éxito de la película sobre la vida de Mozart que ya había cosechado varios premios en Europa.
La película narra la vida de Mozart en boca de Antonio Salieri, convertido en un hombre amargado que vive en la Europa de comienzos del siglo XIX. Se encuentra confinado en un asilo de ancianos y allí es donde comienza a relatar su personal venganza contra el genial compositor.
Corría el año 1871 y en la corte de José II de Austria, Salieri era el músico más destacado. Deseaba mantener intactas sus dotes musicales y rogaba por ello a Dios constantemente. La llegada de Wolfang Amadeus Mozart a la Corte, relega a Salieri a un segundo plano. En lo más profundo de su ser, siente una gran admiración por el genial músico del que parece brotar las más bellas melodías sin aparente esfuerzo. Sin embargo los celos y la envidia que le provoca Mozart, a quien juzga de criatura vulgar que ha recibido el don de la música sin merecerlo, le llevarán a intentar, por todos los medios, que la carrera del que se convertirá en su mayor objeto de odio, quede arruinada por completo.
Con «Amadeus» el nombre de Mozart consiguió más difusión que con los dos siglos de su obra musical. La película, una obra de teatro de Peter Shaffer, llevada al cine por el mismo autor, fue motivo de discusión entre los cinéfilos que se ciñen rigurosamente a la historia. No estaban de acuerdo con la escenificación realizada de los personajes de Mozart y Salieri.
La magnífica recreación de la época (la película fue rodada en Praga), a través del vestuario y la arquitectura, resultó premiada con los Oscar al mejor vestuario y dirección artística.
En la mente de todos los que han visto la película quedará el recuerdo de la estridente risa de Mozart o la escena en la que el músico y compositor, en estado preagónico, dicta su «Réquiem» a Salieri.
F. MURRAY ABRAHAM COMO SALIERI
La figura de Salieri es la de un músico menor que siempre recibe los honores mayores. Frente a él, Mozart, un genio cuya valía no es reconocida en vida y que morirá en la miseria. A pesar de esto, y aunque en el fondo sienta una gran admiración por Mozart, la envidia de Salieri le llevará a planear una venganza contra el genio, porque Salieri es un personaje blasfemo, calculador y atormentado, inconsciente de que provocar la muerte de Mozart sea pecado.
Cuando llamaron al actor para interpretar a Salieri, se encontraba rodando «Scarface» por lo que no tuvo mucho tiempo para preparar el personaje. Abraham reconoce que no se preparó musicalmente, tan solo aprendió algunas piezas de piano, y que acudió a las bibliotecas checas para conocer un poco más a su personaje con el que consiguió su primer y único Oscar como mejor actor.
TOM HULCE COMO WOLFANG AMADEUS MOZART
Sin duda todos recordarán al Mozart que interpretó Tom Hulce por su famosa carcajada, si bien algunos criticaron en su momento el doblaje en castellano de la película, que deformaba aún más su risa. En «Amadeus» una película aparentemente cómica y llena de amargura, quedan reflejadas, además de las magníficas aptitudes del mejor músico de la Corte de José II, las difíciles relaciones de Mozart con su esposa Constanza, su actitud rebelde, que choca constantemente contra la sociedad estamental y cortesana, y el sentimiento de amor/odio que el músico siente hacia su padre. Un papel que le valió a Tom Hulce su única nominación al Oscar.
CONOCIENDO MEJOR A F. MURRAY ABRAHAM, OSCAR AL MEJOR ACTOR POR AMADEUS
A sus cuarenta y cinco años, F. Murray Abraham, de ascendencia italiana y siria, consiguió su primera y única estatuilla por su papel del envidioso y malvado músico Antonio Salieri.
Abraham había intervenido en la década de los setenta en películas como «Serpico», «Todos los hombres del presidente» o «La pareja chiflada», pero fue la película de Milos Forman la que le dio a conocer al gran público.
Su compañero de reparto, Tom Hulce, también estaban considerado en la misma categoría, aunque las críticas apostaban por Albert Finney y su papel de alcohólico en «Bajo el volcán». Finalmente la Academia concedió el Oscar al actor norteamericano quien declaraba que entre él y la estatuilla siempre habría una gran diferencia, porque, a su juicio el Oscar siempre representaría a Antonio Salieri del que necesitaba desprenderse como actor para seguir avanzando en su carrera.
Sin embargo su físico le encasillo en papeles como el del abad Bernardo Gui en «El nombre de la rosa» o el doctor Scalinger en «Nostradamus». Pero él se desmarcó rápidamente con sus intervenciones en el cine y el teatro interpretando a Abraham Lincoln o a Cyrano de Bergerac.
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