
«Carros de fuego» fue la gran vencedora al obtener cuatro Oscar, entre ellos el de mejor banda sonora, compuesta por el griego Vangelis. De esta forma la ópera prima del director Hugh Hudson se convirtió en el filme británico de más éxito en las salas norteamericanas. Cuatro estatuillas obtuvo también «En busca del arca perdida» de Steven Spielberg, que además ganó un Oscar especial por sus innovaciones tecnológicas. Ese mismo año, la Academia quiso rendir homenaje a dos grandes de la pantalla: Henry Fonda y Katherine Hepburn, que resultaron premiados por su papel en «El estanque dorado».
«Loemos a los hombres famosos y a los padres que los engendraron». Estas palabras del «Eclesiastés» dan principio a casi dos horas de película en las que se narra la participación de los atletas británicos Eric Liddell y Harold Abraham en los Juegos Olímpicos de París de 1924.
En Europa no existía tradición de realizar cine basado en el deporte como ocurría en Estados Unidos con películas como «Rocky», «Marcado por el odio», o la biografía de Jack La Motta en «Toro salvaje». En el viejo continente, exceptuando la obra del francés Jean-Jacques Annaud sobre el fútbol, «El cabezazo», no existía ninguna filmografía relevante sobre las competiciones deportivas (En España hay que mencionar «Maratón» de Carlos Saura o «El portero», producida por Gonzalo Suárez), de ahí la enorme sorpresa que causó el éxito de la película dirigida por Hugh Hudson.
«Carros de fuego» es un filme sobre deportistas, sus ansias de ganar, la superación de sí mismos y el sacrificio por llegar a lo más alto. Las imágenes iniciales nos muestran a un grupo de atletas corriendo en la playa: todos se esfuerzan al máximo, pero sólo dos conseguirán la fama: Eric Liddell y Harold Abrahams. Eric es hijo de un misionero protestante escocés que regresa a su país después de pasar varios años en China. Harold es un joven judío que estudia en Cambridge. El primero se toma el deporte como una diversión, que le permite conocer gente, pero no busca el éxito. A Eric le gusta competir, pero su enorme fe hace que vea el triunfo como un modo de honrar a Dios. En el lado contrario está Harold, el joven judío de carácter introvertido que lucha en todo momento por superarse a sí mismo y que ve en el deporte una forma de vencer sus complejos y demostrar su superioridad.
Diferencias aparte, Liddell y Harold son las caras de una misma moneda, el deporte, donde sólo unos pocos alcanza la gloria, mientras que los méritos de otros muchos pasan inadvertidos. Una lucha entre iguales y contra el tiempo, que pasa inexorablemente para todos, dejando a muchos en el olvido.
UNA DE LAS BANDAS SONORAS MÁS FAMOSAS DE LA HISTORIA DEL CINE
Vangelis Papathanassiou fue el compositor de la banda sonora de «Carros de fuego» que resultó premiada con un Oscar tres semanas antes de que las listas de éxitos de Billboard la situase en su puesto más alto. El productor David Puttnam contrató a Vangelis, quien se sentía plenamente identificado con el filme: Así manifestó: «Cuando trabajo siento que mis dedos son un puente a través del cual se expresa la naturaleza».
CURIOSIDADES
«Carros de fuego» contó con siete mil extras para rodar las escenas del estadio Olímpico. Por otra parte las imágenes del principio y del final de la película, localizadas en una playa, se rodaron en St. Andrews (Escocia), en las proximidades del campo donde surgió el golf, en el siglo XV. Además, en los juegos Olímpicos de 1924 también participaron Johnny Weissmuller, ganador de cinco medallas de oro de natación. Años después, Weissmuller se convertiría en el protagonista de «Tarzán».
IAN CHARLESON COMO ERIC LIDELL
El actor escocés da vida a Eric, un joven que carece de la tenacidad propia de un deportista que aspira a conseguir el triunfo. Eric utilizará sus aptitudes para el atletismo como una forma de diversión y sus triunfos como un regalo a Dios. Antes de correr la final de los 400 metros, Liddell recibe una nota de mano de un atleta estadounidense que dice: «Está escrito en la Biblia: A aquel que me honre, yo le honraré». Estas palabras sirvieron como acicate al atleta que obtuvo la medalla de bronce en los 200 metros y la de oro en los 400. Liddell murió poco antes de que acabara la Segunda Guerra Mundial, el 21 de febrero de 1945, en un campo de concentración japonés.
El actor Ian Charleson, que un año después participó en «Gandhi», la película triunfadora de 1982, murió víctima del SIDA el 6 de enero de 1990 en Londres.
BEN CROSS COMO HAROLD ABRAHAMS
Harold Abrahams, la antítesis de Eric, representa el esfuerzo abnegado por alcanzar la cima en un intento de demostrarse a sí mismo y a los demás que puede superar los momentos difíciles. Su tenacidad se vio recompensada con el triunfo de los cien metros, convirtiéndose en el primer deportista europeao que ganaba en esta categoría en unos Juegos Olímpicos. Abrahams se dedicó luego al periodismo y murió tres años antes del estreno de «Carros de fuego».
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