
Esta película de amor fue la triunfadora de los Oscar de 1985, al conquistar siete galardones de la Academia de Hollywood: mejor película, mejor director, mejor guion adaptado, mejor fotografía, mejor banda sonora original, mejor sonido y mejor dirección artística.
Curiosamente ninguno de los intérpretes protagonistas, Robert Redford y Meryl Streep, consiguió el ansiado Oscar, a pesar de que casi todos los aciertos del filme recaen sobre el reparto principal. La película es un retrato del lejano continente negro, a través de los recuerdos de la escritora danesa Karen Blixen, quien firmaba sus obras con el seudónimo de «Isak Dinesen». Basada en la novela «Lejos de África» de esta escritora, la película recorre los lugares más bellos del corazón de África de la mano del cazador Denys Finch Hatton como si se tratara de una grandilocuente epopeya. La sensibilidad de cada escena no está sólo en la sorprendente y precisa fotografía, sino también en el romanticismo que impregna la relación entre la escritora y el explorador.
Karen Christence Dinesen, baronesa Blixen-Finencke, desembarca en África para casarse con el barón Bror Blixen, un hombre al que no ama. Su deseo es desarrollar una plantación de café, adquirida dos años antes, con parte de su herencia familiar, junto a las laderas del Kilimanjaro. Las infidelidades de su esposo y la soledad a la que parece estar destinada contribuyen a que Karen busque una nueva ilusión en el cazador inglés, Denys Finch Hatton, del que se enamora profundamente, aunque se trate de un amor imposible ante el destino.
La historia narra varias anécdotas estratégicamente situadas a lo largo del filme, que imprimen un ritmo especial a la acción. La película constituye un enorme éxito comercial y relanzó la carrera musical de John Barry, el interprete de «Nacida libre».
El amor en el cine siempre ha provocado suspiros en los espectadores. La escena en la que Redford seca la sangre de los labios de Meryl Streep o la del lavado del cabello han pasado a la historia como dos momentos mágicos en el cine. La sensualidad que se desprende de esta pareja estriba en la manera clásica en la que Pollack aborda la historia, como si fuera una sensible tragedia romántica.
En los intentos fallidos que hubo por llevar a la pantalla la vida de los dos protagonistas se pensó en otorgar los papeles a Julie Christie y Ryan O´Neal, aunque Sydney Pollack eligió finalmente a Meryl Streep y Robert Redford para el reparto estelar. El conflicto se produjo entre Redford y el británico Jeremy Irons, quien luchó sin fortuna para encarnar al cazador Denys Finch Hatton.
Si bien Meryl Streep imita a la perfección el acento danés de su personaje, gracias a su conocimiento de los idiomas polaco y alemán, Redford tuvo mayores dificultades en adoptar el acento británico, lo que le supuso varias críticas.
Como curiosidad señalar que las leyes locales prohibían el uso de la fauna salvaje en el filme, por lo que los productores tuvieron que organizar el traslado de seis leones desde Estados Unidos para las escenas de la selva. También, en su afán de representar con la mayor fidelidad posible la novela de Isak Dinesen, Sydeney Pollack insistió en que todo, la ropa, los muebles, el coche, el avión…fuera antiguo y original de la época, por lo que hubo que improvisar importantes trabajos de restauración. El filme contó con un gran presupuesto que alcanzó los 31 millones de dólares de la época.
MERYL STREEP COMO ISAK DINESEN
La necesidad de representar con el más mínimo detalle la personalidad de la escritora sobre la que se basa esta película fue motivo suficiente para que Meryl Streep apostara por uno de los papeles más difíciles de su carrera. Su impecable acento danés y su gran parecido físico con la autora de la novela le hicieron trazar una magnífica interpretación con una nominación al Oscar incluida.
ROBERT REDFORD COMO DENYS FINCH HATTON
Las películas de amor suelen tener a un héroe al que admirar. Redford es en «Memorias de África», el personaje seductor que enamora a la protagonista. Se ajusta al papel característico incluido siempre por Sydney Pollack, un personaje solitario, individualista, marcado por un turbulento y oscuro pasado. Redford no logró con este papel ni siquiera la nominación al Oscar y ya retirado del mundo del cine cuenta con una estatuilla lograda en 1981 por «Gente corriente», en el apartado de mejor director y otra que le concedieron a título honorífico en el año 2002.
KLAUS MARÍA BRANDAUER COMO BROR BLIXEN
Este actor austriaco encarna al personaje del barón Blixen, un tipo arrogante, egoísta y cruel. Este papel secundario en «Memorias de África» le aportó un merecido reconocimiento internacional. «Streets of gold» o «Rembrandt» son otras películas destacadas de este veterano actor.
CONOCIENDO MEJOR A SYDNEY POLLACK
Sydeny Pollack fue un director muy reconocido por la crítica en todo el mundo. Su popularidad creció paulatinamente con grandes éxitos comerciales con títulos míticos como «Tal cómo éramos», «Tootsie» o «La tapadera». Con «Memorias de África» Pollack terminó de consagrarse como director al recibir siete estatuillas de la Academia, entre ellas la de mejor dirección. Pollack apareció en la gala de 1985 como gran vencedor en su particular duelo con Spielberg, al que calificó de autor de películas para adolescentes. No hay que olvidar que el director de «Tiburón» afrontó un inesperado fracaso en esa ceremonia, ya que su magnífica película «El color púrpura» estaba nominada en once apartados pero no recibió premio alguno. A pesar de que todas las previsiones de la noche auguraban un numero similar de premios a Spielberg y a Pollack, fue éste último el que se llevó el gato al agua.
En los comienzos de su carrera Pollack trabajó esencialmente en los escenarios de Broadway y en la televisión. El realizador John Frankenheimer le introdujo en la dirección de espacios de televisión y le concedió su primera oportunidad cinematográfica en el rodaje de «Los jóvenes salvajes» (1961). A partir de este momento, Pollack comenzó a dirigir sus primeros largometrajes como «La vida vale más» (1965) y «Propiedad condenada» (1966). En esta última producción contó por primera vez con Robert Redford, un actor habitual en su filmografía hasta que el actor no pudo asumir algunos papeles de galán joven que Pollack requería para sus películas y se produjo un distanciamiento.
También destacó en su faceta de productor al crear en 1985 su productora «Mirage Productions» y contó con títulos destacados como «Presunto inocente» (1990), «Los fabulosos Baker Boys» (1989), «White Palace» (1990), «Morir todavía» (1991), «Buscando a Bobby Fischer» (1993), «Sentido y sensibilidad» (1995) y «Dos vidas en un instante» (1998).
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