
El argumento discurre paralelo a la creación de la obra maestra de Shakespeare: «Romeo y Julieta», que en principio se plantea como una comedia de piratas titulada «Romeo y Ethel, la hija del pirata». Will, como aparece Shakespeare en la película, es un joven escritor teatral en plena crisis de inspiración que busca desesperadamente una musa que le devuelva la frescura y la creatividad a sus comedias. La inspiración llega, como era de esperar, personificada en una bella dama. Se trata de Lady Viola, una joven perteneciente a la nueva burguesía, que siente una gran pasión por el teatro. Dado que los dictados de la época califican de impropio que una mujer se dedique al mundo de la farándula, la joven se hace pasar por un hombre, Thomas Kent, para conseguir un papel en la obra que prepara Shakespeare. El amor surge entre los dos con gran fuerza, devolviendo la inspiración al maestro que irá creando sobre la marcha, al ritmo de los acontecimientos que le impone su relación con Viola, la obra que habría de proporcionarle su mayor gloría.
La película nos brinda la oportunidad de conocer los entresijos de la Inglaterra de finales del siglo XVI. En la capital del reino dos compañías teatrales pelean por conseguir los favores del pueblo llano, ávido de desternillantes comedias. Será sin embargo un drama de amor de juventud, que acaba en muerte, el que encandile al gran público. Una parodia de las imposiciones sociales de la época completa la laureada cinta de Madden, nobles arruinados que se casan con jóvenes burguesas, adquiriendo de este modo riqueza y abolengo, intereses comerciales que priman sobre la calidad artística de las obras, autores teatrales o actores que se venden al mejor postor o se dejan sobornar por varios empresarios a la vez, son sólo algunos de estos ejemplos.
Las trece nominaciones a la codiciada estatuilla que obtuvo «Shakespeare in love» preconizaba que este filme sería uno de los grandes triunfadores de la edición de los Oscar de 1998. Y no decepcionó al conseguir siete de estos galardones y triunfar como mejor película del año, desbancando a la gran favorita: la producción de Spielberg «Salvar al soldado Ryan» que consiguió finalmente cinco de los once premios a los que aspiraba. Una historia de amor resultaba finalmente vencedora frente a un filme bélico. Una comedia romántica que aprovechando la falta de datos históricos elucubra sobre la vida de uno de los literatos más célebres de todos los tiempos, William Shakespeare. Así los personajes y hechos históricos aparecen entremezclados con otros de ficción.
La película se sumaba así a la «Shakespearemanía» que ha sido una constante a lo largo de la historia del cine. Entre las historias más versionadas del escritor inglés destacan «Hamlet», «Romeo y Julieta», «Macbeth», «Otelo», «El sueño de una noche de verano» y «Ricardo III».
La compañía Miramax se gastó casi 10 millones de dólares en promocionar «Shakespeare in love», una cantidad, que a vista de los resultados obtenidos, no cayó en saco roto ya que, solo en nuestro país, se recaudaron casi 11 millones de euros y fue vista por casi tres millones de espectadores.
JOSEPH FIENNES COMO WILLIAM SHAKESPEARE
Encarnando a Will, apelativo con el que se le nombra en la película al joven Shakespeare, Fiennes afronta el duro reto de dar vida al famoso dramaturgo, haciendo especial hincapié en el aspecto humano, a pesar del misterio que se cierne en torno a este aspecto. Para el director de la cinta el actor cumplía las características principales del personaje. En concreto, Madden afirmó que el actor que dio vida a Shakespeare poseía «madera de galán romántico» y resultaba convincente en el papel, debido a que estaba dotado de una «inteligencia natural e intimismo» que le hacían creíble. Ese mismo año Fiennes participó en otra de las candidatas a mejor película: «Elizabeth».
GWYNETH PALTROW COMO VIOLA DE LESSEPS
Este ha sido, hasta el momento, el papel más completo de la actriz que da vida a una joven de la burguesía inglesa que a su vez se transforma en caballero para poder hacer lo que más le gusta: interpretar. Una puesta en escena que llevó a Paltrow a conseguir por méritos propios el preciado galardón de Hollywood. En contraposición, la Viola que se enamora del joven Shakesperare es una muchacha de aire apasionado, poético y romántico. Un personaje de ficción que podría representar a la misteriosa dama que aparece en algunos versos shakesperianos. El papel de Viola, según el propio John Madden, director del filme, estaba hecho a medida para Gwyneth. Sin embargo con el paso del tiempo son muchos los que han cuestionado este Oscar ya que había entre las nominadas grandes actrices cuyas interpretaciones han pasado a la historia, superando incluso a Paltrow, cuya interpretación se ha diluido con el paso de los años.
CONOCIENDO MEJOR A JUDY DENCH
Judy Dench es de esas actrices que están reclamando a gritos un Oscar a mejor actriz pero que de momento se tiene que conformar con el que obtuvo como mejor secundaria por encarnar a la reina Isabel, un personaje que solo aparece en pantalla ocho minutos. En total ha sido nominada en cinco ocasiones y el año anterior al de «Shakespeare in love» fue nominada como mejor actriz por su papel «Su majestad Mrs. Brown» y anteriormente había participado en películas como «Una habitación con vistas», «Enrique VIII», o «Wetherby». Sin embargo, la mayor parte de la carrera de esta veterana actriz se ha desarrollado en el mundo del teatro, en el que llegó a dirigir a Kenneth Branagh en «Mucho ruido y pocas nueces». Más tarde, Dench se vería recompensada con un papel en «Enrique V» y después «Hamlet» bajo la dirección de Branagh. En 1995 comenzó su interpretación de «M» en «Golden Eye» tomando el relevo de Bernard Lee y Edward Fox en la emblemática saga de James Bond. Resulta curioso que esta actriz, que ha interpretado numerosas obras de Shakespeare con la «Royal Shakespeare Company», ganase el Oscar por su papel de cómplice de los líos amorosos del joven autor inglés.
CONOCIENDO MEJOR A GWYNETH PALTROW
Paltrow se convirtió a los 26 años en la novia de América y también fue noticia por su romance con actores de la talla de Brad Pitt y Ben Affleck. Hija de la actriz Blythe Danner y del guionista y productor de televisión Bruce Paltrow, abandono sus estudios de Historia del Arte y se trasladó a España a la localidad de Talavera de la Reina, para aprender castellano, idioma que domina a la perfección. De vuelta a su país de origen, decidió lanzarse de lleno al mundo de la interpretación.
Su debut en la gran pantalla se produjo en 1991 con el filme «Grita», pero es en 1995 cuando su carrera despega definitivamente con el largometraje «Seven». Sus interpretaciones en «Emma» y «Dos vidas en un instante» afianzaron su carrera cinematográfica que se vio finalmente consagrada con el Globo de Oro relativo a la mejor actriz de comedia y el Oscar a la mejor actriz por «Shakespeare in love».
Con un look que a muchos recordaba a la desaparecida Grace Kelly, Gwyneth Paltrow recogió llorosa la estatuilla y emocionó a Meryl Streep al declarar que la ganadora de esa noche debería haber sido ella.
Con el paso de los años hay quien ha visto en el Oscar de Paltrow la confirmación de la llamada «maldición del Oscar», una maldición que afecta a algunos intérpretes que ven como su éxito se disuelve con los años. Sin embargo en el caso de Paltrow sí la hemos podido ver en películas que se conviritieron en éxitos de taquilla, aunque es verdad que nunca ha vuelto a tener la repercusión de antaño. En la actualidad es más conocida por sus polémicos consejos medicinales y terapéuticos con los que también, dicho sea de paso, se gana muy bien la vida.
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