
Si en la noche de los Oscar del año 2000 había un premio cantado ese era el de Julia Roberts como mejor actriz principal. Y es que después de haber conseguido acaparar todos los premios de la crítica norteamericana más el Globo de Oro, nadie dudaba que la estatuilla era suya por protagonizar «Erin Brockovich», el filme en el que da vida a una madre soltera sin apenas estudios, que tiene la suficiente tenacidad para trabajar en un bufete de abogados y descubrir un caso de envenenamiento masivo. Un papel lleno de matices dramáticos por el que cualquier actriz hubiese trabajado gratis pero que a ella le reportó la increíble cifra de 20 millones de dólares, y es que si algo no tiene la Roberts es un pelo de tonta.
Sin duda un merecido Oscar después de dos nominaciones sin premio (mejor actriz secundaria por «Magnolias de acero» y mejor intérprete por «Pretty Woman») y lo celebró con desorbitada alegría en compañía de sus amigos.
Aunque pueda parecer curioso, a Julia Roberts nunca se le pasó por la cabeza que llegaría a convertirse en la actriz más popular de América y del mundo entero. De pequeña quería ser veterinaria, luego estudió Periodismo y acabó animándose a interpretar a raíz del éxito de su hermano Eric Roberts. Fue el propio Eric quién convenció a Peter Masterson para que incluyera a Julia, con veinte años recién cumplidos, en un filme menor que protagonizaba junto al veterano Dennis Hopper: «Blood Red». Antes había participado en un pequeño papel, en otra producción de Masterson: «Firehouse», que daría paso a dos producciones que marcarían el despegue de la actriz en Hollywood: primero «Magnolias de acero» (1989), al lado de Sally Field, Dolly Parton y Shirley MacLaine, y después «Pretty Woman» (1990), junto a Richard Gere, convirtiéndose en una de las actrices más taquilleras del mundo.
Tras estos dos éxitos se produjo un estancamiento en la carrera de la actriz, motivado en parte por su agitada vida sentimental, del que saldría tras su nuevo éxito en «La boda de mi mejor amigo». Algunos críticos la consideraron la nueva reina de la comedia en Hollywood pero Julia se ha esforzado en demostrar su vena dramática («Mary Reilly», «Michael Collins» o «Quédate a mi lado»), acentuada en «Erin Brockovich». Kevin Spacey entregó el Oscar a una radiante Julia Roberts que afirmó sobre su trabajo que rodar la película «fue casi un pecado por lo divertido que resultó», divertido y rentable debió añadir.
A lo largo de estos 22 años que han pasado desde que se alzó con la estatuilla a mejor actriz Julia Roberts no ha parado de hacer cine y televisión. Volvió a ser nominada en el 2014 como mejor actriz de reparto por su intervención en la película «Agosto».
TRÁILER ERIN BROCKOVICH