REGRESO AL FUTURO: CUALQUIER TIEMPO PASADO NOS PARECE MEJOR

El mítico Delorean con el que los protagonistas surcaban pasado, presente y futuro

Los viajes en el tiempo han sido un tema recurrente a lo largo de la historia de la literatura y el cine, pero fue «Regreso al futuro» la que sentó las bases de un cine que se repetiría de manera más o menos frecuente en décadas posteriores.

La película nos encandiló a muchos que por aquel entonces éramos solo unos niños que vivíamos la década de los ochenta sin apenas nada pero con una imaginación desbordante, algo mucho más valioso que los videojuegos. Regreso al futuro cuenta una historia muy original desarrollada por un guion muy bien estructurado. En su primera parte se describe a los personajes con una serie de detalles que son fundamentales para la trama que más tarde se desarrollará en el pasado. El protagonista, Marty McFly, protagonizado por un Michael J. Fox en estado de gracia, es un adolescente adicto al patinete y a la guitarra eléctrica, miembro de una familia peculiar, con hermanos un pelín retrasados, un padre bastante retraído e inútil y una madre que le da a la botella.

Un buen día el doctor Emmet, un científico chalado (protagonizado por otro actor, también en estado de gracia, Christopher Lloyd) cita a Marty para mostrarle su último y revolucionario artilugio: un coche provisto de energía nuclear y un condensador de «fluzo» que en realidad es una máquina del tiempo. Sin embargo el ataque de unos terroristas hace que McFly no tenga más remedio que subirse al coche y sin saber lo que hace ponerlo en marcha para huir. Lo que no esperaba era acabar en 1955. A partir de aquí los problemas se sucederán para el joven protagonista, su madre se enamorará de él poniendo en peligro su propia existencia y la de sus hermanos. A esto se le sumará la dificultad de regresar al futuro (en realidad su antiguo presente), que para él se tornará imposible en un 1955 sin energía nuclear con la que poner en marcha la máquina del tiempo. Si a estas alturas de la vida alguien todavía no la ha visto (cosa extraña), le recomiendo que la vea cuanto antes para saber como acaba y poder disfrutar de sus dos secuelas, porque en esta ocasión no es cierto eso de que segundas partes nunca fueron buenas.

UN ÉXITO QUE MARCARÍA EL INICIO DE UNA FRANQUICIA

Siendo conscientes de que habían inaugurado una franquicia de éxito, Steven Spielberg y Robert Zemeckis decidieron rodar de forma simultánea la segunda y tercera parte.

«Regreso al futuro 2» contaría con un guion bastante complicado a la vez que magistral en el que se ponían de relieve las paradojas de los viajes temporales. La película llevaba en esta ocasión al protagonista a un 2015 muy futurista y muy alejado del 2015 real (todavía en aquella época se pensaba que los 2000 inaugurarían una revolución tecnológica sin precedentes con coches voladores y demás) y tendrá que salvar a su propio hijo de un gran aprieto. Sin embargo la segunda parte también llevará a Marty a un pasado ya previamente transitado, jugando un papel importante en la trama un almanaque deportivo con el que la cosa se complicará hasta niveles insospechados.

«Regreso al futuro 3» trasladó la acción al lejano oeste de 1885, al que viaja McFly para rescatar a su amigo Brown. Con esta tercera parte se puso punto y final a una de las trilogías más aclamadas y analizadas de la historia del cine y disparó al olimpo de los dioses a Robert Zemeckis que cuenta en su dilatada carrera con joyas como «Quién engañó a Roger Rabbit», «Forrest Gump» o «Náufrago». Como curiosidad destacar que el pueblo donde transcurre la historia es el mismo que se utilizó para rodar «Gremlins», y es que nadie como Spielberg para rentabilizar y sacar oro de debajo de las piedras.

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