
Si alguien te hubiera dicho hace unos años que Barbie, la muñeca más famosa del mundo, iba a tener su propia película, y que además sería un bombazo cinematográfico, es probable que te hubieras echado a reír. Pero en 2023, Greta Gerwig nos demostró que los sueños de plástico también tienen un lado profundo y cachondo con su película Barbie. La mezcla perfecta entre comedia, crítica social y un despliegue visual digno de una fiesta de cumpleaños en una casa de muñecas. Vamos, lo que nadie sabía que necesitaba.
Margot Robbie se calzó los tacones (bueno, los llevó flotando, porque en Barbie Land caminar con los talones en el aire es ley) y se convirtió en la Barbie perfecta: rubia, brillante, y con más seguridad en sí misma que un león en una fábrica de ratones. Y luego está Ryan Gosling, que dio vida a Ken como nunca lo habíamos imaginado. Su Ken es ridículamente guapo, pero también ridículamente inseguro, y su viaje para entender qué significa ser Ken es, simplemente, oro cómico. ¡Barbie es la estrella, pero Ken también quiere su momento al sol!
La trama es más loca que la fiesta de pijamas de una niña de 8 años después de una sobredosis de azúcar. Barbie, que vive en el mundo de Barbie Land, un lugar donde todo es perfecto y siempre rosa, empieza a tener «pensamientos extraños» (¡horror!). Cosas como pensar en la muerte o que sus pies ya no flotan. Con la ayuda de Ken, viajan al mundo real para descubrir qué demonios está pasando. Spoiler: el mundo real es bastante más complicado que Barbie Land.
Rodaje: El rosa se vuelve realidad
El rodaje de Barbie fue tan peculiar como la película misma. Uno de los detalles más comentados fue el agotador esfuerzo de Greta Gerwig por recrear el universo de Barbie Land con sets construidos a mano, incluyendo un tobogán que conectaba directamente con una piscina que parecía salida de una caja de juguetes. Pero lo que más llamó la atención fue la obsesión con el color rosa. ¡Tanto que, según se cuenta, agotaron las existencias de pintura rosa fosforescente a nivel mundial! La diseñadora de producción, Sarah Greenwood, admitió en entrevistas que fue toda una odisea lograr ese look “rosa perfecto”. Si creías que era fácil crear un mundo de Barbie, piénsalo de nuevo.
Las anécdotas del rodaje son tan divertidas como absurdas. Una de las mejores involucra a Ryan Gosling, quien decidió abrazar a su Ken interior y llevó a otro nivel la «Ken-ergeticidad» (como él mismo la llamó). Al parecer, durante los descansos entre tomas, se paseaba por el set con unos patines de ruedas fluorescentes, los mismos que usa en una escena memorable en la que Ken y Barbie patinan por la ciudad. Según el propio Gosling, ponerse en la piel de Ken le hizo replantearse muchas cosas, como por qué nunca había patinado con tanta confianza antes.
Otro momento épico fue cuando Margot Robbie casi se disloca un pie en una de las primeras tomas. En la famosa escena donde Barbie pisa el suelo con los talones en alto, como si fuera lo más natural del mundo, Margot tuvo que repetir la escena varias veces. Aunque no lo parezca, mantener esa postura de pie es algo que ni la más experta bailarina de ballet intentaría por mucho tiempo. Pero Margot, como una Barbie de carne y hueso, lo logró, y ese detalle visual pasó a ser uno de los gags más memorables de la película.
Más que una muñeca: el impacto inesperado
Barbie no solo es divertida y alocada, sino que también te da una bofetada de realidad cuando menos lo esperas. A través de su historia y los personajes, Gerwig toca temas como el feminismo, el patriarcado y la búsqueda de identidad de una manera que nadie veía venir. Barbie, la muñeca que lo tenía todo, se enfrenta al existencialismo. Y Ken, quien siempre fue «el accesorio de Barbie», también descubre que tal vez quiera ser algo más que «Ken» (aunque aún no sepa muy bien qué).
Pero más allá del mensaje, Barbie es un espectáculo visual y una comedia ligera, con momentos absurdos como la lucha entre los «Kens» que parecen sacados de un musical de los años 50 mezclado con una pelea de almohadas. Y sí, la música también es otro de los grandes aciertos, con canciones pegajosas que probablemente tararees durante días después de verla (¡I’m Just Ken es un himno!).
En resumen, Barbie es mucho más de lo que podrías esperar de una película sobre una muñeca. Es divertida, mordaz, visualmente deslumbrante y llena de anécdotas de rodaje que podrían llenar un libro entero. Así que, si aún no la has visto, ya estás tardando en sumergirte en este mundo de plástico rosa, donde, aunque parezca mentira, las muñecas tienen mucho que decir.
Y como diría la propia Barbie: «La vida en plástico, es fantástico… pero no siempre es tan sencillo.»