
Si hay una película que encapsula el caos colorido y desfachatado de los años 80, esa es Buscando a Susan desesperadamente. Este clásico de culto, que mezcla comedia romántica, algo de misterio y sobre todo mucha moda, no solo marcó una época sino que también lanzó a Madonna, la reina del pop, al estrellato en la gran pantalla. ¿La trama? Un lío genial lleno de identidades equivocadas, peinados imposibles y Nueva York como el patio de recreo más loco que puedas imaginar.
El caos ochentero hecho película
La película gira en torno a Roberta (Rosanna Arquette), una aburrida ama de casa que vive una existencia más plana que una tostada sin mantequilla. Un buen día, se obsesiona con los anuncios clasificados donde aparece el misterioso mensaje: “Buscando a Susan desesperadamente”. Susan, claro, es Madonna en todo su esplendor: una chica rebelde, siempre en líos y con un vestuario que parece sacado directamente de un videoclip de MTV. Roberta decide seguir a esta tal Susan, y sin comerlo ni beberlo, se ve envuelta en una confusión de identidades cuando la toman por la propia Susan. Y así empieza el festival de risas, persecuciones, amores y malentendidos.
Madonna, que en 1985 estaba en pleno ascenso de su carrera musical, no es la protagonista absoluta en términos de guion, pero no nos engañemos, roba la pantalla cada vez que aparece. Su look en esta película —la chaqueta con lentejuelas, las medias de rejilla y ese peinado de “me acabo de levantar pero estoy divina”— es probablemente uno de los más icónicos de la década. De hecho, si en Halloween de los 80 no veías a alguien disfrazado de la Susan de Madonna, algo iba mal.
Anécdotas del rodaje: Madonna siendo Madonna
El rodaje de Buscando a Susan desesperadamente está lleno de anécdotas tan estrafalarias como la propia película. Para empezar, cuando Madonna fue elegida para el papel, no era todavía la megaestrella que conocemos hoy. Al principio, la producción no estaba segura de si la cantante tenía lo necesario para actuar. Pero, tras su audición, y con ese carisma arrollador, nadie pudo negarse: Madonna era Susan, en todo su esplendor desordenado y caradura.
Una de las historias más divertidas ocurrió en una escena donde Madonna tenía que rodar en el mítico club nocturno Danceteria, uno de los lugares más icónicos de la vida nocturna neoyorquina en los 80. Danceteria era el sitio donde se encontraban artistas, músicos y todos los excéntricos de la ciudad, así que fue una decisión brillante rodar ahí. Lo gracioso es que Madonna, antes de convertirse en una superestrella, solía frecuentar ese mismo club para intentar convencer a los DJs de que pusieran sus primeras canciones. ¡Hablar de volver a tus raíces! Durante el rodaje, algunos empleados del club recordaban a Madonna como «esa chica pesada que no paraba de insistir». Pero esta vez no necesitó rogarle a nadie, Danceteria estaba a sus pies.
Otra anécdota curiosa es que Madonna llevó su propio vestuario para muchas de las escenas. Resulta que el presupuesto de la película no era tan grande como para costear los looks extravagantes y vanguardistas que ella solía lucir, así que decidió echar mano de su propio armario. La famosa chaqueta de lentejuelas negra con el ojo dorado en la espalda, que se convirtió en un icono de la moda de los 80, era una prenda que la propia Madonna había conseguido en una tienda vintage. Este estilo DIY terminó dándole a la película un toque aún más auténtico y terminó siendo imitado por miles de fans.
El lado salvaje de Nueva York
Filmada en un Nueva York vibrante y algo decadente, Buscando a Susan desesperadamente captura a la perfección la esencia de la ciudad en los años 80. Las calles están llenas de personajes extravagantes, arte callejero y clubs de música donde las luces neón y los sintetizadores son los reyes. Y, cómo no, Madonna encajaba como un guante en este ambiente. Es más, entre las escenas del rodaje, la cantante aprovechaba para escaparse a los clubes nocturnos de la Gran Manzana y seguir creando su imagen como la reina del pop.
El equipo también vivió lo suyo durante el rodaje en la Gran Manzana. En más de una ocasión, tuvieron que detenerse porque los fans de Madonna inundaban las locaciones. La cantante ya estaba en pleno auge con sus hits “Like a Virgin” y “Material Girl”, y la gente la seguía como si fuera la mismísima reina de Nueva York. Cuenta el director, Susan Seidelman, que hubo momentos en que simplemente no podían controlar a la multitud de curiosos que querían ver a su ídolo en acción. ¡Hasta tuvieron que cerrar calles para que la película pudiera seguir adelante!
Un final de película
Buscando a Susan desesperadamente no solo fue un éxito de taquilla, sino que se convirtió en una de esas películas que define a una generación. Aunque Rosanna Arquette recibió muchos elogios por su papel de la confundida Roberta, fue Madonna quien dejó la huella más profunda. La crítica se rindió ante su carisma, su estilo y su habilidad para robarse el show con cada movimiento.
En resumen, Buscando a Susan desesperadamente es una cápsula del tiempo de los 80, una mezcla de caos, moda y una historia que, aunque absurda, tiene un encanto irresistible. Y con Madonna en el centro de todo, luciendo como una diosa rebelde del pop, es imposible no pasarlo bien con este cóctel de risas, moda y aventuras.
Así que, si no la has visto, ya estás tardando en buscar a Susan… desesperadamente o no.