Megalopolis: El Sueño y Escándalo de Coppola

La nueva película de Francis Ford Coppola, Megalópolis, ha estado en boca de todos desde su inicio, no solo por ser un proyecto ambicioso que mezcla un Nueva York futurista con referencias a la antigua Roma, sino también por las polémicas que la rodearon. Coppola, conocido por clásicos como El Padrino y Apocalypse Now, decidió poner todo su empeño (y su dinero) en esta película, un proyecto que llevaba soñando desde hace décadas. A pesar de las expectativas, lo que más ha destacado hasta ahora son los dramas detrás de cámaras, desde renuncias en el equipo hasta acusaciones de abuso por parte del propio director.

La película, protagonizada por Adam Driver y Giancarlo Esposito, sigue a un arquitecto que quiere reconstruir una ciudad utópica después de un desastre. La trama prometía una reflexión profunda sobre la civilización y la lucha entre el poder establecido y las nuevas visiones del futuro. Pero pronto, los rumores sobre problemas en el set empezaron a circular. Parte del equipo abandonó el proyecto por diferencias creativas y presupuestarias, y se dijo que el caos reinaba detrás de cámaras. Coppola, como es su estilo, desmintió estas versiones, asegurando que todo era parte del proceso para lograr su visión final.

Sin embargo, lo más grave ocurrió cuando empezaron a surgir acusaciones de comportamiento inapropiado contra el director. Varias fuentes informaron que, durante la grabación de una escena en un club nocturno, Coppola intentó besar a varias extras para «ayudarlas a meterse en el ambiente». Aunque en un principio Coppola y su equipo negaron estas afirmaciones, el director terminó reconociendo que efectivamente intentó besar a algunas de las mujeres en el set, argumentando que su intención era crear la atmósfera adecuada para la escena. Este hecho generó una gran controversia, especialmente en un contexto donde Hollywood ha sido cada vez más vigilante con el comportamiento de los directores y figuras de poder hacia sus empleados.

A pesar de todo, el equipo principal de la película, incluidos Adam Driver y el productor ejecutivo Darren Demetre, defendieron la producción y al propio Coppola. Driver restó importancia a los rumores, diciendo que la experiencia fue profesional, mientras que Demetre aseguró que las acciones del director no tenían malicia y que solo buscaba animar al elenco. Sin embargo, para muchos, este incidente manchó lo que podría haber sido el gran regreso triunfal de Coppola a la dirección.

Megalópolis, más allá de la polémica, sigue siendo una película que promete una visión futurista y filosófica sobre la civilización, pero ha quedado marcada tanto por la ambición desmedida del proyecto como por las acciones y decisiones del director. Ahora, la pregunta es si el público podrá separar la obra del hombre o si la controversia opacará su legado.

Paco Encinar


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