
La película «Caza de brujas» («After the Hunt»), que acaba de presentarse en el Festival de Venecia 2025, está revolucionando el panorama cinematográfico y las redes sociales. Protagonizada por Julia Roberts y dirigida por Luca Guadagnino, esta producción no es la típica historia que uno espera ver. Más bien, se trata de un thriller cargado de polémica y debates, que toca temas candentes y muy actuales como la cultura de la cancelación y el debate #MeToo, poniendo a todo el mundo a discutir.
Julia Roberts interpreta a Alma, una profesora de filosofía en una prestigiosa universidad, que se ve en medio de una situación complicada: una estudiante, Maggie, acusa a uno de sus amigos más cercanos —también profesor— de abuso sexual. Desde ese punto arranca una historia densa y llena de aristas que no solamente trata de este episodio, sino también de las contradicciones, secretos y dilemas éticos que surgen a su alrededor. No es el típico relato maniqueo de víctimas y villanos; ahí todo se vuelve más complicado, y esa ambigüedad es lo que ha generado mucha expectación.
Según lo comentado por los propios protagonistas y el director, el filme no pretende ser un alegato feminista simple ni un combate entre bandos. Julia Roberts ha señalado que la película quiere servir para reavivar la conversación sobre temas que siguen siendo urgentes, pero desde una mirada mucho más compleja y menos polarizada. El plan es que el público salga pensando, debatiendo, y no con todas las respuestas servidas en bandeja.
Luca Guadagnino, conocido por la increíble estética de sus películas y su interés en explorar la complejidad humana, apuesta una vez más por un relato intenso y provocador. Apuesta por quebrar esa sensación de comodidad del espectador y lo hace mostrando personajes con luces y sombras en su moralidad. El suspense y la tensión emocional están presentes durante toda la película, que incluso resulta incómoda en ciertos momentos, pero precisamente esa incomodidad es uno de sus grandes atractivos.
La atmósfera creada es oscura y enrarecida, con una banda sonora inquietante a cargo de Trent Reznor y Atticus Ross, que ayuda a sumergir al público en el clima denso del film. Además, las interpretaciones de Roberts y su elenco, que incluye a Andrew Garfield y Ayo Edebiri, son destacadas por la crítica, que las califican de profundas y poderosas.
Pero esta película no ha dejado indiferente a nadie. Al estar en plena época donde el feminismo y los debates sobre la cultura de la denuncia están a flor de piel, «Caza de brujas» ha generado una gran polémica. Algunos sectores la ven como un filme problemático, tal vez porque pone sobre la mesa certezas incómodas o porque se atreve a matizar temas sensibles con un enfoque que no todos comparten. Otros, en cambio, la valoran por esta misma valentía y el riesgo que toma al no ofrecer respuestas fáciles ni demonizar personajes.
Esta mezcla entre lo polémico y lo artístico ha logrado que la película se convierta en uno de los títulos más comentados del festival y del año. El interés no sólo viene por el peso y la popularidad de Julia Roberts, sino también porque la historia toca un nervio social actual que no deja de provocar debates.
La película retrata la fragilidad de la ética y el juicio social en una época donde la verdad puede ser fragmentaria y el daño puede venir de múltiples lados. Más que un thriller de acusaciones, es un examen sobre la justicia, el poder y cómo las relaciones humanas se tensan cuando entran en juego secretos y traiciones.
En resumen, «Caza de brujas» es un estreno que lleva el suspense a otro nivel, llevado de la mano de un guion audaz y un equipo de primer nivel. Su llegada promete no solo entretener, sino estimular muchas conversaciones y polémicas durante los próximos meses. Se presenta como una película que desafía la visión simplista de temas complejos, invitando a mirar el feminismo, el poder y el juicio social con una lente más matizada y menos predecible.
Para aquellos atentos a la industria, la película marca otro hito para Luca Guadagnino, reafirmándolo como un director que no teme meterse en terrenos espinosos y llevar el cine a debates culturales que importan. Y para Julia Roberts, supone una vuelta a roles desafiantes y llenos de profundidad, alejados de los clichés y con un gran potencial para impactar.
En definitiva, «Caza de brujas» no es sólo un thriller más, sino un espejo inquietante de estos tiempos complejos. El tipo de película que divide opiniones, enciende el debate y hace que el arte siga cumpliendo su papel: hacernos pensar y sentir, sacudir nuestro confort y motivarnos a dialogar sobre lo difícil. La expectación está más que justificada, y se espera que este título dé mucho que hablar aún después de su estreno oficial.
Paco Encinar