Claudia Cardinale: Adiós a la última musa indomable del cine italiano, leyenda eterna y símbolo de libertad

Claudia Cardinale ha fallecido el 23 de septiembre de 2025 en Nemours, Francia, a los 87 años, dejando atrás uno de los legados más poderosos y emblemáticos del cine europeo. La noticia, confirmada por su familia y difundida por los principales medios internacionales, ha resonado con fuerza tanto en Italia como en todo el mundo, recordando a la actriz como una figura indomable, musa de directores legendarios y símbolo de modernidad y feminismo.

Cardinale, nacida en Túnez en 1938, tuvo una historia marcada por la diversidad cultural desde su infancia: hija de inmigrantes sicilianos, creció escuchando francés, árabe y siciliano, y no aprendió italiano hasta que comenzó a trabajar en películas en Roma. Su entrada al mundo del cine fue casi casual, tras ganar un concurso de belleza que le abrió las puertas al Festival de Venecia y luego a Cinecittà, donde el productor Franco Cristaldi la impulsó como gran estrella y, años después, se convirtió en su esposo. Pero Cardinale no fue solo belleza y talento: desde muy joven, debió sobreponerse a situaciones traumáticas como la maternidad en la adolescencia tras una agresión sexual, tema del que no habló abiertamente hasta convertirse en defensora de los derechos de la mujer.

Su filmografía es inmensa y variada, con títulos esenciales como «Rufufú», «Rocco y sus hermanos», «El gatopardo», «Ocho y medio», «Hasta que llegó su hora» y «La pantera rosa», donde trabajó junto a Paul Newman, Burt Lancaster, Alain Delon, Henry Fonda, Peter Sellers, Marcello Mastroianni, Jean-Paul Belmondo y Brigitte Bardot. Su presencia seductora, voz grave y carácter indómita encarnan el mito del cine italiano de los sesenta: nunca fue solo ícono erótico, sino mujer de fuerte carácter, capaz de desafiar tradiciones y romper moldes en un entorno conservador y dominado por hombres.

Cardinale alternó papeles exóticos, dramáticos y políticos, colaborando con Visconti, Fellini, Herzog y Leone, además de participar en superproducciones internacionales y rodar en Hollywood sin perder su esencia mediterránea. Su carrera fue gestionada con astucia, alternando semanas entre Visconti y Fellini en plena disputa por su protagonismo en «El gatopardo» y «Ocho y medio», y manteniendo siempre el control sobre su imagen pública y privada. En los años 70, aunque disminuyó el ritmo de grandes éxitos, se mantuvo presente en el cine y la televisión, y se volcó a causas políticas y sociales, convirtiéndose en embajadora de la UNESCO y en referente del activismo feminista.

Su vida emocional también fue objeto de interés mediático: estuvo casada con Cristaldi y luego unida a Pasquale Squitieri, con quien tuvo una hija y compartió proyectos de cine político y social. Cardinale nunca se dejó atrapar por escándalos ni por la maquinaria hollywoodense, prefirió siempre Europa y los círculos intelectuales de París y Roma. En la vejez, siguió rodando películas, documentales y asistiendo a homenajes internacionales, como el tributo que le rindió el MoMA de Nueva York en 2023, que reunió veintitrés de sus películas restauradas y la consagró como mito viviente.

Cardinale siempre fue símbolo de resiliencia y libertad, rebelde ante el machismo y defensora de la independencia artística. Ya retirada, cultivó amistades con líderes sociales y políticos, participó en causas humanitarias y publicó memorias donde relató sus experiencias en la industria y la lucha por superar traumas del pasado.

La muerte de Claudia Cardinale marca el fin de una era dorada. Su legado trasciende el cine: personificó el espíritu del Mediterráneo, la fuerza femenina y el arte de vivir muchas vidas en una sola. El recuerdo de su vals en «El gatopardo», su enigmática presencia en «Ocho y medio» y su mirada desafiante en «Hasta que llegó su hora» siguen iluminando pantallas y corazones cinéfilos. Su voz y su rostro forman parte de la memoria universal, y su paso por la vida inspira a quienes defienden la autenticidad y la audacia creativa.

Cardinale ha fallecido dejando tras de sí una estela de películas, personajes y gestos inolvidables. La actriz fue eternamente la indomable, la rebelde, la musa y la mujer libre que supo transformar el dolor en arte y la belleza en símbolo de resistencia. Su luz permanezca viva en cada homenaje, proyección y recuerdo, porque Claudia Cardinale es—y será siempre—mito y realidad del gran cine italiano.

Paco Encinar


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