El merecido Oscar para una actriz cuya valentía y compromiso con diferentes causas sociales ha incomodado a muchos en Hollywood
Susan Tomaling, que es como verdaderamente se llama, pues el apellido artístico lo toma de su primer marido, Chris Sarandon, estudió Arte Dramático en la Universidad Católica de América, en Washington. Su primera aparición en la gran pantalla con la que logra cierta popularidad se produce en 1974 con «Primera plana» y en 1981 consigue su primera nominación al Oscar con «Atlantic City». Su carrera evolucionó hacia papeles más complejos y en 1987 rodó «Las brujas de Eastwik» junto a Cher y Michelle Pfeiffer, película que marcó un punto de inflexión en su carrera. En 1991 fue nominada por «Thelma y Louise», distinción que se repetiría en 1992 por «El aceita de la vida» y en 1994 por «El cliente».
Susan Sarandon y Geena Davis, dos fugitivas armadas y peligrosas
La actriz y su ex marido, Tim Robbins, ha sido dos celebridades muy comprometidas con las causas pacifistas. Susan Sarandon es miembro de Amnistía Internacional, y en 1991 se manifestó contra la intervención de Estados Unidos en la Guerra del Golfo. Durante la ceremonia de entrega de los Oscar en 1993, ella y Robbins aprovecharon la presentación de uno de los premios para pedir al Gobierno norteamericano el indulto de los haitianos infectados de SIDA refugiados en la base de Guantánamo, acto que no gustó nada a la organización.
Años después, el 1996, Susan Sarandon recibió el Oscar a la mejor actriz por «Pena de muerte», dirigida por su ex marido. Era la quinta vez que Sarandon estaba nominada y, a juicio de la mayoría, fue uno de los premios más merecidos. Su magnífica interpretación de la monja Helen Préjean fue reconocida incluso por las otras aspirantes a la estatuilla como Emma Thompson o Sharon Stone.
Nunca un vestido causó tanto revuelo en una gala de los Oscar
De ascendencia armenia y cherokee, Cher (Cheryl Sarkisian) tuvo una infancia difícil. Expulsada de la escuela secundaria, abandonó el hogar familiar a los dieciséis años para instalarse en Los Ángeles, donde trabajó como bailarina. Pronto alcanzó cierta fama, sobre todo en el mundo de la canción por formar junto a su ex marido Sonny Bono, el dúo musical «Sonny and Cher», y por protagonizar a principios de los setenta la serie de televisión «The Sonny and Cher comedy hour».
Su primer papel como actriz se remonta a 1967 cuando participó en «Buenos tiempos», del director William Friedkin, y a principios de los ochenta, Robert Altman, la incluyó en el reparto de «Come back to the five and Dime, Jimmy Dean, Jimmy Dean», recibiendo buenas críticas por este trabajo. Sin embargo la película pasó desapercibida, al tratarse de una simple adaptación de la obra teatral representada en el «Martin Beck Theatre». En su siguiente filme, «Silkwood», Cher interpretaba a una lesbiana, papel que le reportó un Globo de Oro a la mejor actriz secundaria y una nominación al Oscar. Después trabajó en «Máscara», y dos años más tarde rodó «Las brujas de Eastwick», «Sospechoso» y «Hechizo de Luna» por la que recibió un nuevo Globo de Oro y el Oscar a la mejor actriz.
En apenas un lustro, la cantante se había convertido en actriz, consiguiendo el respeto de la crítica y el público, pero también empezó a recibir ataques por su divismo y rebeldía, enfrentándose a directores como Peter Yates, quien dijo de ella que era «la persona más esquizofrénica que había conocido nunca» o Peter Bogdanovich, que la dirigió en «Máscara».
Otros papeles destacados fueron «Té con Mussolini» a las órdenes de Franco Zeffirelli, una historia con tintes autobiográficos del director.
A sus 75 años de edad la actriz y cantante no ha conseguido un éxito cinematográfico como «Hechizo de Luna» o «Silkwood», aunque ha tenido papeles de relevancia en películas como «Burlesque» junto a Christina Aguilera y la secuela de «Mamma Mía». Es una prolífica activista en distintas causas a favor de la igualdad y la protección de los animales. Aunque ha anunciado en dos ocasiones giras de despedida la longeva artista siempre ha vuelto a sorprender a un público fiel que traspasa generaciones.
Julia Roberts enfundada en la piel de Erin Brockovich, una de las activistas más prolíficas de los Estados Unidos
Si en la noche de los Oscar del año 2000 había un premio cantado ese era el de Julia Roberts como mejor actriz principal. Y es que después de haber conseguido acaparar todos los premios de la crítica norteamericana más el Globo de Oro, nadie dudaba que la estatuilla era suya por protagonizar «Erin Brockovich», el filme en el que da vida a una madre soltera sin apenas estudios, que tiene la suficiente tenacidad para trabajar en un bufete de abogados y descubrir un caso de envenenamiento masivo. Un papel lleno de matices dramáticos por el que cualquier actriz hubiese trabajado gratis pero que a ella le reportó la increíble cifra de 20 millones de dólares, y es que si algo no tiene la Roberts es un pelo de tonta.
Sin duda un merecido Oscar después de dos nominaciones sin premio (mejor actriz secundaria por «Magnolias de acero» y mejor intérprete por «Pretty Woman») y lo celebró con desorbitada alegría en compañía de sus amigos.
Julia Roberts fue por su emoción y alegría la gran protagonista de la ceremonia de entrega de los Oscar del año 2000
Aunque pueda parecer curioso, a Julia Roberts nunca se le pasó por la cabeza que llegaría a convertirse en la actriz más popular de América y del mundo entero. De pequeña quería ser veterinaria, luego estudió Periodismo y acabó animándose a interpretar a raíz del éxito de su hermano Eric Roberts. Fue el propio Eric quién convenció a Peter Masterson para que incluyera a Julia, con veinte años recién cumplidos, en un filme menor que protagonizaba junto al veterano Dennis Hopper: «Blood Red». Antes había participado en un pequeño papel, en otra producción de Masterson: «Firehouse», que daría paso a dos producciones que marcarían el despegue de la actriz en Hollywood: primero «Magnolias de acero» (1989), al lado de Sally Field, Dolly Parton y Shirley MacLaine, y después «Pretty Woman» (1990), junto a Richard Gere, convirtiéndose en una de las actrices más taquilleras del mundo.
Tras estos dos éxitos se produjo un estancamiento en la carrera de la actriz, motivado en parte por su agitada vida sentimental, del que saldría tras su nuevo éxito en «La boda de mi mejor amigo». Algunos críticos la consideraron la nueva reina de la comedia en Hollywood pero Julia se ha esforzado en demostrar su vena dramática («Mary Reilly», «Michael Collins» o «Quédate a mi lado»), acentuada en «Erin Brockovich». Kevin Spacey entregó el Oscar a una radiante Julia Roberts que afirmó sobre su trabajo que rodar la película «fue casi un pecado por lo divertido que resultó», divertido y rentable debió añadir.
A lo largo de estos 22 años que han pasado desde que se alzó con la estatuilla a mejor actriz Julia Roberts no ha parado de hacer cine y televisión. Volvió a ser nominada en el 2014 como mejor actriz de reparto por su intervención en la película «Agosto».
Los carteles de Almodóvar son piezas de arte en sí mismos
Hace ya 23 años que Pedro Almodóvar rubricó su nombre en la historia del cine al hacerse con el Oscar a la mejor película de habla no inglesa por «Todo sobre mi madre», el tercero que ganaba el cine español en la meca del séptimo arte. La película también supuso uno de los primeros papeles con los que Penélope Cruz asaltaba Hollywood…el resto ya lo conocemos todos.
Todo sobre mi madre cuenta la historia de Manuela, una mujer que nunca se ha atrevido a decirle a su hijo quién era su padre. Pero cuando Esteban muere atropellado el día de su cumpleaños al intentar conseguir un autógrafo de la actriz Huma Rojo, Manuela decide regresar a Barcelona. Quiere encontrar al padre de Esteban, decirle que se quedó embarazada dieciocho años atrás y que su hijo que acaba de morir se llamaba Esteban, igual que él antes de que cambiara su nombre por el de Lola la Pionera. En su búsqueda, Manuela se encontrará con su pasado, con unos amigos y un mundo que creía haber abandonado dieciocho años atrás cuando dejó Barcelona y se fue a Madrid.
Con el título «Todo sobre mi madre», Almodóvar quiso hacer una referencia a «Todo sobre Eva» («Eva al desnudo»), el mítico filme de Joseph L. Mankiewicz protagonzado por Bette Davis.
UNA BREVE PINCELADA SOBRE ALMODÓVAR
A día de hoy el legado audiovisual y cómo escritor del director manchego da para llenar la sala entera de una biblioteca, pero sus inicios no fueron precisamente un camino de rosas. Su peculiar visión de la vida y su manera de romper tabús chocó con una sociedad que se abría paso hacia una democracia que todavía vivía con algunos lastres del franquismo. Un soplo de aire fresco y un azote para los sectores más conservadores que todavía escuece a bastantes.
El manchego con más fama universal nació en Calzada de Calatrava (Ciudad Real) el 9 de octubre de 1949. Comenzó su carrera profesional en Madrid, adonde se trasladó cuando tenia 17 años. Tras aprobar unas oposiciones ingresó en la» Compañía Telefónica Nacional» y durante unos años combinó su trabajo como funcionario con su participación en el grupo teatral «Los Goliardos», a la vez que colaboraba en revistas underground como «La luna» o «El víbora». Su intención era estudiar en la escuela de cine pero cuando llegó a Madrid la cerraron, por lo que se curtió a base de hacer cortometrajes con su cámara súper 8.
Siendo uno de los referentes de la llamada «movida madrileña», en 1980 rodó su primer largometraje, «Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón». En 1987 fundó junto a su hermano Agustín la productora «El Deseo» y desde su película «La ley del deseo» todas sus creaciones han llevado el sello de la casa. Producir sus propias películas es lo que le ha dado absoluta libertad artística, algo que muy pocos directores consiguen a lo largo de su vida
Su primer reconocimiento internacional lo obtuvo con «Mujeres al borde de un ataque de nervios» (1988), al ser nominada al Oscar como mejor película de habla no inglesa. Desde entonces todos sus estrenos tienen una repercusión mundial solo comparable a la que tuvo Buñuel en su día y muchas de ellas han sido acompañadas por la polémica, por el alto contenido erótico de algunas de sus escenas o por tratar temas controvertidos. Con «Todo sobre mi madre» Almodóvar consiguió más de 40 premios en festivales internacionales, entre ellos el Premio del Cine Europeo, el Globo de Oro a la mejor película extranjera y el Goya al mejor director, aunque el mayor premio para Almodóvar según sus propias palabras fue «provocar emoción en el público».
Todos sus largometrajes retratan la sociedad española con un tratamiento que va desde lo melancólico a lo esperpéntico, donde la variedad cromática y la visión femenina a través de las ya mundialmente conocidas «Chicas Almodóvar» han jugado un papel primordial. Almodóvar ha conseguido convertirse en todo un fenómeno social que ha abierto las puertas del cine español al mercado norteamericano. También ha conseguido recibir varias nominaciones al Oscar a lo largo de su carrera, incluida la de mejor director por «Hable con ella», película con la que consiguió hacer historia al convertirse en el primer director que conseguía el premio de la Academia por un guion escrito en castellano.
Cuando a las mujeres no se las dejaba actuar por el simple hecho de ser mujeres
El argumento discurre paralelo a la creación de la obra maestra de Shakespeare: «Romeo y Julieta», que en principio se plantea como una comedia de piratas titulada «Romeo y Ethel, la hija del pirata». Will, como aparece Shakespeare en la película, es un joven escritor teatral en plena crisis de inspiración que busca desesperadamente una musa que le devuelva la frescura y la creatividad a sus comedias. La inspiración llega, como era de esperar, personificada en una bella dama. Se trata de Lady Viola, una joven perteneciente a la nueva burguesía, que siente una gran pasión por el teatro. Dado que los dictados de la época califican de impropio que una mujer se dedique al mundo de la farándula, la joven se hace pasar por un hombre, Thomas Kent, para conseguir un papel en la obra que prepara Shakespeare. El amor surge entre los dos con gran fuerza, devolviendo la inspiración al maestro que irá creando sobre la marcha, al ritmo de los acontecimientos que le impone su relación con Viola, la obra que habría de proporcionarle su mayor gloría.
La película nos brinda la oportunidad de conocer los entresijos de la Inglaterra de finales del siglo XVI. En la capital del reino dos compañías teatrales pelean por conseguir los favores del pueblo llano, ávido de desternillantes comedias. Será sin embargo un drama de amor de juventud, que acaba en muerte, el que encandile al gran público. Una parodia de las imposiciones sociales de la época completa la laureada cinta de Madden, nobles arruinados que se casan con jóvenes burguesas, adquiriendo de este modo riqueza y abolengo, intereses comerciales que priman sobre la calidad artística de las obras, autores teatrales o actores que se venden al mejor postor o se dejan sobornar por varios empresarios a la vez, son sólo algunos de estos ejemplos.
Las trece nominaciones a la codiciada estatuilla que obtuvo «Shakespeare in love» preconizaba que este filme sería uno de los grandes triunfadores de la edición de los Oscar de 1998. Y no decepcionó al conseguir siete de estos galardones y triunfar como mejor película del año, desbancando a la gran favorita: la producción de Spielberg «Salvar al soldado Ryan» que consiguió finalmente cinco de los once premios a los que aspiraba. Una historia de amor resultaba finalmente vencedora frente a un filme bélico. Una comedia romántica que aprovechando la falta de datos históricos elucubra sobre la vida de uno de los literatos más célebres de todos los tiempos, William Shakespeare. Así los personajes y hechos históricos aparecen entremezclados con otros de ficción.
La película se sumaba así a la «Shakespearemanía» que ha sido una constante a lo largo de la historia del cine. Entre las historias más versionadas del escritor inglés destacan «Hamlet», «Romeo y Julieta», «Macbeth», «Otelo», «El sueño de una noche de verano» y «Ricardo III».
La compañía Miramax se gastó casi 10 millones de dólares en promocionar «Shakespeare in love», una cantidad, que a vista de los resultados obtenidos, no cayó en saco roto ya que, solo en nuestro país, se recaudaron casi 11 millones de euros y fue vista por casi tres millones de espectadores.
JOSEPH FIENNES COMO WILLIAM SHAKESPEARE
Encarnando a Will, apelativo con el que se le nombra en la película al joven Shakespeare, Fiennes afronta el duro reto de dar vida al famoso dramaturgo, haciendo especial hincapié en el aspecto humano, a pesar del misterio que se cierne en torno a este aspecto. Para el director de la cinta el actor cumplía las características principales del personaje. En concreto, Madden afirmó que el actor que dio vida a Shakespeare poseía «madera de galán romántico» y resultaba convincente en el papel, debido a que estaba dotado de una «inteligencia natural e intimismo» que le hacían creíble. Ese mismo año Fiennes participó en otra de las candidatas a mejor película: «Elizabeth».
GWYNETH PALTROW COMO VIOLA DE LESSEPS
Este ha sido, hasta el momento, el papel más completo de la actriz que da vida a una joven de la burguesía inglesa que a su vez se transforma en caballero para poder hacer lo que más le gusta: interpretar. Una puesta en escena que llevó a Paltrow a conseguir por méritos propios el preciado galardón de Hollywood. En contraposición, la Viola que se enamora del joven Shakesperare es una muchacha de aire apasionado, poético y romántico. Un personaje de ficción que podría representar a la misteriosa dama que aparece en algunos versos shakesperianos. El papel de Viola, según el propio John Madden, director del filme, estaba hecho a medida para Gwyneth. Sin embargo con el paso del tiempo son muchos los que han cuestionado este Oscar ya que había entre las nominadas grandes actrices cuyas interpretaciones han pasado a la historia, superando incluso a Paltrow, cuya interpretación se ha diluido con el paso de los años.
CONOCIENDO MEJOR A JUDY DENCH
Judy Dench es de esas actrices que están reclamando a gritos un Oscar a mejor actriz pero que de momento se tiene que conformar con el que obtuvo como mejor secundaria por encarnar a la reina Isabel, un personaje que solo aparece en pantalla ocho minutos. En total ha sido nominada en cinco ocasiones y el año anterior al de «Shakespeare in love» fue nominada como mejor actriz por su papel «Su majestad Mrs. Brown» y anteriormente había participado en películas como «Una habitación con vistas», «Enrique VIII», o «Wetherby». Sin embargo, la mayor parte de la carrera de esta veterana actriz se ha desarrollado en el mundo del teatro, en el que llegó a dirigir a Kenneth Branagh en «Mucho ruido y pocas nueces». Más tarde, Dench se vería recompensada con un papel en «Enrique V» y después «Hamlet» bajo la dirección de Branagh. En 1995 comenzó su interpretación de «M» en «Golden Eye» tomando el relevo de Bernard Lee y Edward Fox en la emblemática saga de James Bond. Resulta curioso que esta actriz, que ha interpretado numerosas obras de Shakespeare con la «Royal Shakespeare Company», ganase el Oscar por su papel de cómplice de los líos amorosos del joven autor inglés.
CONOCIENDO MEJOR A GWYNETH PALTROW
Paltrow se convirtió a los 26 años en la novia de América y también fue noticia por su romance con actores de la talla de Brad Pitt y Ben Affleck. Hija de la actriz Blythe Danner y del guionista y productor de televisión Bruce Paltrow, abandono sus estudios de Historia del Arte y se trasladó a España a la localidad de Talavera de la Reina, para aprender castellano, idioma que domina a la perfección. De vuelta a su país de origen, decidió lanzarse de lleno al mundo de la interpretación.
Su debut en la gran pantalla se produjo en 1991 con el filme «Grita», pero es en 1995 cuando su carrera despega definitivamente con el largometraje «Seven». Sus interpretaciones en «Emma» y «Dos vidas en un instante» afianzaron su carrera cinematográfica que se vio finalmente consagrada con el Globo de Oro relativo a la mejor actriz de comedia y el Oscar a la mejor actriz por «Shakespeare in love».
Con un look que a muchos recordaba a la desaparecida Grace Kelly, Gwyneth Paltrow recogió llorosa la estatuilla y emocionó a Meryl Streep al declarar que la ganadora de esa noche debería haber sido ella.
Con el paso de los años hay quien ha visto en el Oscar de Paltrow la confirmación de la llamada «maldición del Oscar», una maldición que afecta a algunos intérpretes que ven como su éxito se disuelve con los años. Sin embargo en el caso de Paltrow sí la hemos podido ver en películas que se conviritieron en éxitos de taquilla, aunque es verdad que nunca ha vuelto a tener la repercusión de antaño. En la actualidad es más conocida por sus polémicos consejos medicinales y terapéuticos con los que también, dicho sea de paso, se gana muy bien la vida.
Una de las primeras películas europeas en desvelar los entresijos del deporte
«Carros de fuego» fue la gran vencedora al obtener cuatro Oscar, entre ellos el de mejor banda sonora, compuesta por el griego Vangelis. De esta forma la ópera prima del director Hugh Hudson se convirtió en el filme británico de más éxito en las salas norteamericanas. Cuatro estatuillas obtuvo también «En busca del arca perdida» de Steven Spielberg, que además ganó un Oscar especial por sus innovaciones tecnológicas. Ese mismo año, la Academia quiso rendir homenaje a dos grandes de la pantalla: Henry Fonda y Katherine Hepburn, que resultaron premiados por su papel en «El estanque dorado».
«Loemos a los hombres famosos y a los padres que los engendraron». Estas palabras del «Eclesiastés» dan principio a casi dos horas de película en las que se narra la participación de los atletas británicos Eric Liddell y Harold Abraham en los Juegos Olímpicos de París de 1924.
En Europa no existía tradición de realizar cine basado en el deporte como ocurría en Estados Unidos con películas como «Rocky», «Marcado por el odio», o la biografía de Jack La Motta en «Toro salvaje». En el viejo continente, exceptuando la obra del francés Jean-Jacques Annaud sobre el fútbol, «El cabezazo», no existía ninguna filmografía relevante sobre las competiciones deportivas (En España hay que mencionar «Maratón» de Carlos Saura o «El portero», producida por Gonzalo Suárez), de ahí la enorme sorpresa que causó el éxito de la película dirigida por Hugh Hudson.
«Carros de fuego» es un filme sobre deportistas, sus ansias de ganar, la superación de sí mismos y el sacrificio por llegar a lo más alto. Las imágenes iniciales nos muestran a un grupo de atletas corriendo en la playa: todos se esfuerzan al máximo, pero sólo dos conseguirán la fama: Eric Liddell y Harold Abrahams. Eric es hijo de un misionero protestante escocés que regresa a su país después de pasar varios años en China. Harold es un joven judío que estudia en Cambridge. El primero se toma el deporte como una diversión, que le permite conocer gente, pero no busca el éxito. A Eric le gusta competir, pero su enorme fe hace que vea el triunfo como un modo de honrar a Dios. En el lado contrario está Harold, el joven judío de carácter introvertido que lucha en todo momento por superarse a sí mismo y que ve en el deporte una forma de vencer sus complejos y demostrar su superioridad.
Diferencias aparte, Liddell y Harold son las caras de una misma moneda, el deporte, donde sólo unos pocos alcanza la gloria, mientras que los méritos de otros muchos pasan inadvertidos. Una lucha entre iguales y contra el tiempo, que pasa inexorablemente para todos, dejando a muchos en el olvido.
UNA DE LAS BANDAS SONORAS MÁS FAMOSAS DE LA HISTORIA DEL CINE
Vangelis Papathanassiou fue el compositor de la banda sonora de «Carros de fuego» que resultó premiada con un Oscar tres semanas antes de que las listas de éxitos de Billboard la situase en su puesto más alto. El productor David Puttnam contrató a Vangelis, quien se sentía plenamente identificado con el filme: Así manifestó: «Cuando trabajo siento que mis dedos son un puente a través del cual se expresa la naturaleza».
CURIOSIDADES
«Carros de fuego» contó con siete mil extras para rodar las escenas del estadio Olímpico. Por otra parte las imágenes del principio y del final de la película, localizadas en una playa, se rodaron en St. Andrews (Escocia), en las proximidades del campo donde surgió el golf, en el siglo XV. Además, en los juegos Olímpicos de 1924 también participaron Johnny Weissmuller, ganador de cinco medallas de oro de natación. Años después, Weissmuller se convertiría en el protagonista de «Tarzán».
IAN CHARLESON COMO ERIC LIDELL
El actor escocés da vida a Eric, un joven que carece de la tenacidad propia de un deportista que aspira a conseguir el triunfo. Eric utilizará sus aptitudes para el atletismo como una forma de diversión y sus triunfos como un regalo a Dios. Antes de correr la final de los 400 metros, Liddell recibe una nota de mano de un atleta estadounidense que dice: «Está escrito en la Biblia: A aquel que me honre, yo le honraré». Estas palabras sirvieron como acicate al atleta que obtuvo la medalla de bronce en los 200 metros y la de oro en los 400. Liddell murió poco antes de que acabara la Segunda Guerra Mundial, el 21 de febrero de 1945, en un campo de concentración japonés.
El actor Ian Charleson, que un año después participó en «Gandhi», la película triunfadora de 1982, murió víctima del SIDA el 6 de enero de 1990 en Londres.
BEN CROSS COMO HAROLD ABRAHAMS
Harold Abrahams, la antítesis de Eric, representa el esfuerzo abnegado por alcanzar la cima en un intento de demostrarse a sí mismo y a los demás que puede superar los momentos difíciles. Su tenacidad se vio recompensada con el triunfo de los cien metros, convirtiéndose en el primer deportista europeao que ganaba en esta categoría en unos Juegos Olímpicos. Abrahams se dedicó luego al periodismo y murió tres años antes del estreno de «Carros de fuego».
Esta película de amor fue la triunfadora de los Oscar de 1985, al conquistar siete galardones de la Academia de Hollywood: mejor película, mejor director, mejor guion adaptado, mejor fotografía, mejor banda sonora original, mejor sonido y mejor dirección artística.
Curiosamente ninguno de los intérpretes protagonistas, Robert Redford y Meryl Streep, consiguió el ansiado Oscar, a pesar de que casi todos los aciertos del filme recaen sobre el reparto principal. La película es un retrato del lejano continente negro, a través de los recuerdos de la escritora danesa Karen Blixen, quien firmaba sus obras con el seudónimo de «Isak Dinesen». Basada en la novela «Lejos de África» de esta escritora, la película recorre los lugares más bellos del corazón de África de la mano del cazador Denys Finch Hatton como si se tratara de una grandilocuente epopeya. La sensibilidad de cada escena no está sólo en la sorprendente y precisa fotografía, sino también en el romanticismo que impregna la relación entre la escritora y el explorador.
Karen Christence Dinesen, baronesa Blixen-Finencke, desembarca en África para casarse con el barón Bror Blixen, un hombre al que no ama. Su deseo es desarrollar una plantación de café, adquirida dos años antes, con parte de su herencia familiar, junto a las laderas del Kilimanjaro. Las infidelidades de su esposo y la soledad a la que parece estar destinada contribuyen a que Karen busque una nueva ilusión en el cazador inglés, Denys Finch Hatton, del que se enamora profundamente, aunque se trate de un amor imposible ante el destino.
La historia narra varias anécdotas estratégicamente situadas a lo largo del filme, que imprimen un ritmo especial a la acción. La película constituye un enorme éxito comercial y relanzó la carrera musical de John Barry, el interprete de «Nacida libre».
El amor en el cine siempre ha provocado suspiros en los espectadores. La escena en la que Redford seca la sangre de los labios de Meryl Streep o la del lavado del cabello han pasado a la historia como dos momentos mágicos en el cine. La sensualidad que se desprende de esta pareja estriba en la manera clásica en la que Pollack aborda la historia, como si fuera una sensible tragedia romántica.
En los intentos fallidos que hubo por llevar a la pantalla la vida de los dos protagonistas se pensó en otorgar los papeles a Julie Christie y Ryan O´Neal, aunque Sydney Pollack eligió finalmente a Meryl Streep y Robert Redford para el reparto estelar. El conflicto se produjo entre Redford y el británico Jeremy Irons, quien luchó sin fortuna para encarnar al cazador Denys Finch Hatton.
Si bien Meryl Streep imita a la perfección el acento danés de su personaje, gracias a su conocimiento de los idiomas polaco y alemán, Redford tuvo mayores dificultades en adoptar el acento británico, lo que le supuso varias críticas.
Como curiosidad señalar que las leyes locales prohibían el uso de la fauna salvaje en el filme, por lo que los productores tuvieron que organizar el traslado de seis leones desde Estados Unidos para las escenas de la selva. También, en su afán de representar con la mayor fidelidad posible la novela de Isak Dinesen, Sydeney Pollack insistió en que todo, la ropa, los muebles, el coche, el avión…fuera antiguo y original de la época, por lo que hubo que improvisar importantes trabajos de restauración. El filme contó con un gran presupuesto que alcanzó los 31 millones de dólares de la época.
MERYL STREEP COMO ISAK DINESEN
La necesidad de representar con el más mínimo detalle la personalidad de la escritora sobre la que se basa esta película fue motivo suficiente para que Meryl Streep apostara por uno de los papeles más difíciles de su carrera. Su impecable acento danés y su gran parecido físico con la autora de la novela le hicieron trazar una magnífica interpretación con una nominación al Oscar incluida.
ROBERT REDFORD COMO DENYS FINCH HATTON
Las películas de amor suelen tener a un héroe al que admirar. Redford es en «Memorias de África», el personaje seductor que enamora a la protagonista. Se ajusta al papel característico incluido siempre por Sydney Pollack, un personaje solitario, individualista, marcado por un turbulento y oscuro pasado. Redford no logró con este papel ni siquiera la nominación al Oscar y ya retirado del mundo del cine cuenta con una estatuilla lograda en 1981 por «Gente corriente», en el apartado de mejor director y otra que le concedieron a título honorífico en el año 2002.
KLAUS MARÍA BRANDAUER COMO BROR BLIXEN
Este actor austriaco encarna al personaje del barón Blixen, un tipo arrogante, egoísta y cruel. Este papel secundario en «Memorias de África» le aportó un merecido reconocimiento internacional. «Streets of gold» o «Rembrandt» son otras películas destacadas de este veterano actor.
CONOCIENDO MEJOR A SYDNEY POLLACK
Sydeny Pollack fue un director muy reconocido por la crítica en todo el mundo. Su popularidad creció paulatinamente con grandes éxitos comerciales con títulos míticos como «Tal cómo éramos», «Tootsie» o «La tapadera». Con «Memorias de África» Pollack terminó de consagrarse como director al recibir siete estatuillas de la Academia, entre ellas la de mejor dirección. Pollack apareció en la gala de 1985 como gran vencedor en su particular duelo con Spielberg, al que calificó de autor de películas para adolescentes. No hay que olvidar que el director de «Tiburón» afrontó un inesperado fracaso en esa ceremonia, ya que su magnífica película «El color púrpura» estaba nominada en once apartados pero no recibió premio alguno. A pesar de que todas las previsiones de la noche auguraban un numero similar de premios a Spielberg y a Pollack, fue éste último el que se llevó el gato al agua.
En los comienzos de su carrera Pollack trabajó esencialmente en los escenarios de Broadway y en la televisión. El realizador John Frankenheimer le introdujo en la dirección de espacios de televisión y le concedió su primera oportunidad cinematográfica en el rodaje de «Los jóvenes salvajes» (1961). A partir de este momento, Pollack comenzó a dirigir sus primeros largometrajes como «La vida vale más» (1965) y «Propiedad condenada» (1966). En esta última producción contó por primera vez con Robert Redford, un actor habitual en su filmografía hasta que el actor no pudo asumir algunos papeles de galán joven que Pollack requería para sus películas y se produjo un distanciamiento.
También destacó en su faceta de productor al crear en 1985 su productora «Mirage Productions» y contó con títulos destacados como «Presunto inocente» (1990), «Los fabulosos Baker Boys» (1989), «White Palace» (1990), «Morir todavía» (1991), «Buscando a Bobby Fischer» (1993), «Sentido y sensibilidad» (1995) y «Dos vidas en un instante» (1998).
La química entre Morgan Freeman y Jessica Tandy conmovió al respetable
«Paseando a Miss Daisy», fue una auténtica sorpresa en los círculos cinematográficos. Nadie podía imaginar que este filme, cuyo coste de producción fue de tan solo 7,5 millones de dólares, pudiera aspirar a convertirse en una película histórica. En sus 82 primeros días de proyección «Paseando a Miss Daisy» logró recaudar un total de 60,6 millones de dólares, convirtiéndose así en un gran éxito de taquilla.
Su director, el australiano Bruce Baresford, consigue narrar, a través de un relato conmovedor, los numerosos cambios sociales acaecidos en el sur de Estados Unidos durante décadas, poniendo a funcionar la alquimia que que surge entre Jessica Tandy (Miss Daisy) y Morgan Freeman (el tranquilo chófer negro). Por su condición de extranjero, Baresford ofrece una perspectiva propia de una época, donde los conflictos raciales se desencadenan constantemente, narrando de forma paralela todo el proceso que hay que saber sobre la tarea de envejecer.
La historia comienza en 1948 en Atlanta, Estados Unidos. Daisy, una anciana judía y viuda de 78 años, estrella su coche nuevo contra el garaje del vecino. Boolie, su hijo de 40 años, insiste para que contrate a un chófer, ya que Daisy se hace mayor y sus facultades para conducir se ven mermadas. A pesar de la oposición de su madre, Boolie contrata los servicios de Hoke Colburn, un hombre de color. Al principio Daisy lucha por conservar su independencia y se resiste a cambiar sus costumbres.
Llega la década de los años sesenta, trayendo consigo cambios sociales con el paulatino auge de la integración racial. Un día, Daisy recibe una gran impresión al enterarse que han puesto una bomba en el templo donde acude ella cada domingo; más adelante, Hoke y Daisy son molestados por un grupo racista. En 1970, Daisy, ya con 90 años admite que Hoke es su mejor amigo.
«Paseando a Miss Daisy» está basada en la obra de teatro de Alfred Uhry del mismo título, premio Pulitzer en 1988, con la que Morgan Freeman ya consiguió un premio Obie por su interpretación de Hoke Colburn en uno de los escenarios de Broadway. La entrega de los Oscar de 1989 se caracterizó por un claro triunfo del cine intimista y de bajo presupuesto. Este hecho sorprendió en principio al público, si bien el mismo ya se pudo vislumbrar con la publicación de la lista de nominados, pues «Paseando a Miss Daisy» obtuvo nueve de estas distinciones siendo el título vencedor de esta gala con un total de cuatro Oscar.
MORGAN FREEMAN COMO HOKE COLBURN
Su debut en el campo de la interpretación se produjo a la edad de ocho años, interpretando un papel principal en una obra de su colegio. Seis años más tarde, Freeman recorría el estado de Mississippi como actor en un teatro itinerante.
Uno de sus primeros papeles, el proxeneta de la película «Street Smart» (1987), le proporcionó una primera nominación al Oscar al mejor actor secundario, a pesar de que su actuación se limitaba a quince minutos. Freeman recibió su segunda nominación como mejor actor por «Paseando a Miss Daisy», la tercera por «The Shawshank Redemption» y en el año 2005 conseguiría por fin el que por el momento es su único Oscar como actor de reparto por «Million Dollar Baby». Posteriormente sería nominado de nuevo como mejor actor por «Invictus» (2010).
En «Paseando a Miss Daisy», Freeman interpreta a un chófer de color encargado de pasear a una anciana del sur de Estados Unidos, con la que establece una relación de amistad que durará 25 años. Sincero, dispuesto a ayudar y con un sentido de su propio valor y dignidad, conseguirá con el paso de los años el respeto de Daisy Werthan.
JESSICA TANDY COMO DAISY WERTHAN
Sus inicios se remontan a los escenarios de teatro, donde Jessica Tandy cosechó la mayoría de sus éxitos. Con una filmografía selectiva, Tandy Obtuvo el Oscar a la mejor actriz por «Paseando a Miss Daisy», y una nominación como mejor actriz secundaria por «Tomates verdes fritos».
En «Paseando a Miss Daisy», Jessica Tandy interpreta a Daisy Werhan, una anciana judía y viuda que, a lo largo de dos décadas, cambiará su forma de ver la vida gracias a la figura de su chófer.
CONOCIENDO MEJOR A JESSICA TANDY
Con 80 años, Jessica Tandy consiguió el Oscar a la mejor actriz por su interpretación en «Paseando a Miss Daisy». La estatuilla lanzo a la fama a esta actriz, que se había convertido en la persona de más edad hasta ese momento en ganar un premio de la Academia. Anteriormente Katherine Hepburn lo había recibido en 1981 por «El estanque dorado» con 74 años y Peggy Ashcroft por «Pasaje a la India» con 77 años, en la categoría de actriz secundaria. Jessica Tandy batió este récord con un papel que curiosamente no estaba destinado a ella, pues los productores estuvieron a punto de contratar a Frances Sternhaagen, la protagonista de la versión teatral. Dos años después Jessica Tandy fue nomiana de nuevo al Oscar, como mejor actriz secundaria, por «Tomates verdes fritos» sin lograr en esta ocasión el galardón.
La carrera de Jessica Tandy se desarrolló básicamente en el teatro. Durante su juventud el cine tan solo le reportó breves papeles en filmes como «El castillo de Dragonwyck», «Ambiciosa» o «September affair».
Con 50 años la actriz vuelve al cine interpretando papeles secundarios en varias películas de éxito, como «Los pájaros» de Alfred Hitchcock, pero es en la década de los 80 cuando Tandy logra una notable popularidad al intervenir en los filmes «Cocoon» y «Nuestros maravillosos aliados» junto a su marido, Hume Cronyn. Con «Paseando a Miss Daisy», además del Oscar ganó el Globo de Oro y el premio a la mejor interpretación femenina en el Festival de Berlin. El cine norteamericano tuvo en ese momento una especial atención en recuperar a estrellas legendarias de la gran pantalla como Don Ameche, Art Carney, Hume Cronyn o a la propia Jessica Tandy.
Entregada al mundo del cine, Jessica Tandy sabía en 1994 que estaba muriendo de cáncer, pero no dejó de trabajar hasta el último día de su vida. Su fallecimiento se produjo poco después de terminar el rodaje de «Camilla».
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Brando y Coppola al frente de un reparto en estado de gracia
Da igual si la has visto una, dos o cien veces, que «El Padrino» vuelva a las salas de cine es un acontecimiento a celebrar entre aquellos que se consideren cinéfilos. La puesta en escena de una novela es más que llevar a la gran pantalla un argumento. Para Francis Ford Coppola «El Padrino» suponía el deseo de reflejar una tragedia negra, una lucha entre familias que ha llegado a ser considerada como todo un clásico de los años 70, y seguramente, la película sobre la mafia más seria e importante de todos los tiempos. La obra de Mario Puzo resume el espíritu de la saga de los Corleone, pero es la intervención de actores de la talla de Marlon Brando o la cuidada fotografía y banda sonora lo que la llevó a conquistar tres de los Oscar más importantes: el de mejor actor para Marlon Brando, el de mejor película y mejor guion adaptado para Francis Ford Coppola y Mario Puzo.
La familia de la mafia de Nueva York tiene su máximo representante en Don Vito Corleone. En el momento en el que otro gángster de otra familia se inmiscuye en sus asuntos, comienza un crudo conflicto. La venta de drogas es lo que enfrenta a ambos clanes, ya que Don Vito pretende acabar con cualquier traficante que intente hacer negocio en su ciudad. El intento frustrado de asesinato de Don Vito por Sollozo desembocará en los deseos de venganza por parte de su hijo, Michael. Éste asesina a Sollozo y a un policía corrupto de Nueva York, lo que provoca una guerra sin cuartel.
El rodaje de «El Padrino» trató de ajustarse al bajo presupuesto inicial, aunque el deseo de llevar con la mayor fidelidad posible la novela de Mario Puzo al cine requería aplicar los esfuerzos en el mayor número posible de detalles. A dos millones de dólares ascendía el presupuesto con el que se contaba en el comienzo de la producción, pero la principal dificultad radicaba en contratar al realizador adecuado que pudiera afrontar este proyecto. La tarea recayó en Francis Ford Coppola, aunque en un primer momento la idea no pareció entusiasmarle demasiado porque prefería rodar pequeños filmes personales o de autor. Finalmente el presupuesto se disparó hasta los cinco millones y medio, debido, en parte, al retraso que sufrió el rodaje.
ELIGIENDO AL REPARTO
La designación del elenco de actores fue una tarea difícil para la Paramount, que barajaba diferentes nombres como posibles candidatos. La productora deseaba que Warren Beatty interpretase el papel de Michael Corleone. Una vez que éste rechazó el papel, Coppola propuso a Al Pacino, aunque en un principio no convencía su tirón comercial. También fueron candidatos Jack Nicholson, Dustin Hoffman y Robert Redford. Frank Sinatra, por su parte, fue propuesto para el papel de Johnny Fontane, pero el papel se asignó a Al Martino, cuando se comprobaron las similitudes existentes entre el personaje y la vida del cantante. Para el papel de patriarca del clan, Don Vito Corleone, era aún más importante dar con el actor adecuado. Si bien en un primer momento Sir Laurence Olivier, Burt Lancaster y Edward G. Robinson sonaron como posibles opciones, finalmente, la elección recayó sobre Marlon Brando.
Coppola trató de aportar un marcado carácter familiar durante el rodaje del filme, para lo que llegó a contar con la intervención de algunos de sus parientes, como fue el caso de sus padres, que aparecieron en pequeños papeles, en la escena en al que se produce un tiroteo sangriento en el restaurante Louis, en el Bronx.
MARLON BRANDO COMO DON VITO CORLEONE
Parte del éxito del filme recae en su personaje principal, Don Vito Corleone, el patriarca de la familia más destacada de la mafia neoyorquina. La elección del actor protagonista debía hacerse con esmero, porque la trama gira en torno a su presencia.
Según unas declaraciones ofrecidas por el propio actor, el novelista le envió una copia de su obra con una nota en la que aseguraba que él era la persona adecuada para asumir el papel de Don Vito Corleone, en el caso en el que se llevara al cine. Tras una primera resistencia por parte de Paramount, finalmente logró el papel, no sin antes tener que pasar por unas pruebas de caracterización, superadas sin ningún problema. Brando afrontó una complicada transformación en las escenas en las que debía ajustarse a la avanzada edad de su personaje, de setenta años, frente a los cuarta y siete reales del actor.
En la prueba que la Paramount sometió al actor para decidir si le otorgaban o no el papel, tenía que conseguir que la cara de su personaje se pareciera a un bulldog, para lo que se metió bolas de algodón en los carrillos. Durante el rodaje, además, utilizó una prótesis dental para simular que tenía una mandíbula rota. Pero aún más complicado fue el conseguir un envejecimiento general de su aspecto, acorde con la edad de su personaje. Para ello, le cubrieron la piel con una fina malla de arrugas de látex y le colocaron una falsa barriga bajo el traje, y lastres en los pies para entorpecer sus andares.
JAMES CAAN COMO SONNY CORLEONE
El personaje más violento de «El Padrino» es encarnado por este actor, que tuvo que adaptarse a la imagen pendenciera y lasciva en un papel realmente complicado. Su intervención en este filme le valió una nominación al Oscar como mejor actor de reparto. Desde que comenzara su carrera dramática en 1981, con la producción de Broadway de «La Ronde» dedicó sus esfuerzos en darse a conocer.
Intervino en la pequeña pantalla en títulos como «Alfred Hitchcock presenta», aunque su debut en el cine se produjo en 1964 con «Lady in a cage».
UNO DE LOS OSCAR MÁS POLÉMICOS DE LA HISTORIA
Cuando se leyó el nombre de Marlon Brando como mejor actor, una india subió al escenario ante la atónita mirada de millones de espectadores. Ella rechazó el Oscar y dijo: «Hola, mi nombre es Sacheen Littlefeather. Soy apache y presidenta del Comité Nacional de Imagen de los Indios Nativos Americanos». Represento esta noche a Marlon Brando, que me ha elegido para leer su discurso de quince folios. Pero como no lo puedo hacer ahora por la premura de tiempo, lo desarrollaré completamente en la sala de prensa. La razón para no aceptar este generoso premio es el tratamiento que los indios reciben en las películas americanas».
Hubo quien aplaudió y quien abucheó el discurso. Al presentar el Oscar a la mejor película, Clint Eastwood hizo una referencia a lo ocurrido: «No sé si presentar el Oscar o disculparme por todos los vaqueros que han aparecido en las películas de John Ford».
Así puso su gota de rebeldía un Marlon Brando que ya empezaba a peinar canas, un actor que fue el máximo representante del famoso «Actor’s Studio». Brando fue desde sus comienzos en el cine con «Hombres» 1950, un rostro destacado en la industria cinematográfica de Hollywood. El salto a la gran pantalla fue un paso que siguió al de los escenarios, sobre los que debutó como actor aficionado en la obra «Bobino» de Stanley Kauffman (1943).
De la Academia Brando recibió dos Oscar, por «La ley del silencio» (1954) y por «El Padrino» (1972), aunque estuvo nominado en otras cuatro ocasiones en la categoría de mejor actor y otras dos en las de mejor actor de reparto.
Desde su primer éxito con «Un tranvía llamado deseo», su atractivo físico y el acierto en la elección de los personajes justificaron el éxito de Brando, quien recibió cuatro nominaciones consecutivas antes de ganar su primera estatuilla dorada. No obstante, el destino hizo que reforzara su liderazgo, sobre todo cuando algunos compañeros suyos vieron su ascenso interrumpido. Este fue el caso de James Dean, fallecido tras un accidente automovilístico y el de Montgomery Clift, también desaparecido de forma prematura.
Brando trató de buscar nuevos retos, con la adopción de papeles más complejos, como el sheriff Calder en «La jauría humana» (1966). Sus apariciones en la pantalla, siempre estuvieron cargadas de polémica y muy bien retribuidas, como por ejemplo «Superman» por la que cobró cuatro millones de dólares por aparecer unos minutos en pantalla.
En la última recta de su carrera Brando incrementó sus apariciones esporádicas en distintas películas. Es el caso de su trabajo en «Apocalypse Now» (1979), en el que encarna al sádico y siniestro general Kurt, en «Una árida estación blanca» dando vida a Ian McKenzie, o en «Cristóbal Colón, el descubrimiento» (1992) donde asumió el papel de Tomás de Torquemada.
La personalidad de Marlon Brando no era muy comprendida por muchos de sus compañeros de rodaje, que en diversas ocasiones comentaron sus manias. Algunos rumores fundados contaban que el actor sólo quería que le grabasen de cintura para arriba y para evitar que hubiese un solo plano del resto de su cuerpo, decidía rodar las escenas sin pantalones ni calzoncillos.
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Un gran cartel para la obra maestra de Milos Forman
Laurence Olivier fue el encargado de entregar el Oscar a la película vencedora de esta edición, «Amadeus», del director checo Milos Forman, que conseguía además la segunda estatuilla de su carrera. Ocho Oscar, entre ellos los de mejor actor y mejor guion confirmaban el éxito de la película sobre la vida de Mozart que ya había cosechado varios premios en Europa.
La película narra la vida de Mozart en boca de Antonio Salieri, convertido en un hombre amargado que vive en la Europa de comienzos del siglo XIX. Se encuentra confinado en un asilo de ancianos y allí es donde comienza a relatar su personal venganza contra el genial compositor.
Corría el año 1871 y en la corte de José II de Austria, Salieri era el músico más destacado. Deseaba mantener intactas sus dotes musicales y rogaba por ello a Dios constantemente. La llegada de Wolfang Amadeus Mozart a la Corte, relega a Salieri a un segundo plano. En lo más profundo de su ser, siente una gran admiración por el genial músico del que parece brotar las más bellas melodías sin aparente esfuerzo. Sin embargo los celos y la envidia que le provoca Mozart, a quien juzga de criatura vulgar que ha recibido el don de la música sin merecerlo, le llevarán a intentar, por todos los medios, que la carrera del que se convertirá en su mayor objeto de odio, quede arruinada por completo.
Con «Amadeus» el nombre de Mozart consiguió más difusión que con los dos siglos de su obra musical. La película, una obra de teatro de Peter Shaffer, llevada al cine por el mismo autor, fue motivo de discusión entre los cinéfilos que se ciñen rigurosamente a la historia. No estaban de acuerdo con la escenificación realizada de los personajes de Mozart y Salieri.
La magnífica recreación de la época (la película fue rodada en Praga), a través del vestuario y la arquitectura, resultó premiada con los Oscar al mejor vestuario y dirección artística.
En la mente de todos los que han visto la película quedará el recuerdo de la estridente risa de Mozart o la escena en la que el músico y compositor, en estado preagónico, dicta su «Réquiem» a Salieri.
F. MURRAY ABRAHAM COMO SALIERI
La figura de Salieri es la de un músico menor que siempre recibe los honores mayores. Frente a él, Mozart, un genio cuya valía no es reconocida en vida y que morirá en la miseria. A pesar de esto, y aunque en el fondo sienta una gran admiración por Mozart, la envidia de Salieri le llevará a planear una venganza contra el genio, porque Salieri es un personaje blasfemo, calculador y atormentado, inconsciente de que provocar la muerte de Mozart sea pecado.
Cuando llamaron al actor para interpretar a Salieri, se encontraba rodando «Scarface» por lo que no tuvo mucho tiempo para preparar el personaje. Abraham reconoce que no se preparó musicalmente, tan solo aprendió algunas piezas de piano, y que acudió a las bibliotecas checas para conocer un poco más a su personaje con el que consiguió su primer y único Oscar como mejor actor.
TOM HULCE COMO WOLFANG AMADEUS MOZART
Sin duda todos recordarán al Mozart que interpretó Tom Hulce por su famosa carcajada, si bien algunos criticaron en su momento el doblaje en castellano de la película, que deformaba aún más su risa. En «Amadeus» una película aparentemente cómica y llena de amargura, quedan reflejadas, además de las magníficas aptitudes del mejor músico de la Corte de José II, las difíciles relaciones de Mozart con su esposa Constanza, su actitud rebelde, que choca constantemente contra la sociedad estamental y cortesana, y el sentimiento de amor/odio que el músico siente hacia su padre. Un papel que le valió a Tom Hulce su única nominación al Oscar.
CONOCIENDO MEJOR A F. MURRAY ABRAHAM, OSCAR AL MEJOR ACTOR POR AMADEUS
A sus cuarenta y cinco años, F. Murray Abraham, de ascendencia italiana y siria, consiguió su primera y única estatuilla por su papel del envidioso y malvado músico Antonio Salieri.
Abraham había intervenido en la década de los setenta en películas como «Serpico», «Todos los hombres del presidente» o «La pareja chiflada», pero fue la película de Milos Forman la que le dio a conocer al gran público.
Su compañero de reparto, Tom Hulce, también estaban considerado en la misma categoría, aunque las críticas apostaban por Albert Finney y su papel de alcohólico en «Bajo el volcán». Finalmente la Academia concedió el Oscar al actor norteamericano quien declaraba que entre él y la estatuilla siempre habría una gran diferencia, porque, a su juicio el Oscar siempre representaría a Antonio Salieri del que necesitaba desprenderse como actor para seguir avanzando en su carrera.
Sin embargo su físico le encasillo en papeles como el del abad Bernardo Gui en «El nombre de la rosa» o el doctor Scalinger en «Nostradamus». Pero él se desmarcó rápidamente con sus intervenciones en el cine y el teatro interpretando a Abraham Lincoln o a Cyrano de Bergerac.
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