
Thelma y Louise no tuvo que esperar a que pasaran los años para trascender la pantalla del cine. Su sensibilidad, su rabia y su rebeldía prendieron una mecha en la sociedad que ardió inmediatamente. La aventura de dos amas de casa convertidas de forma accidental en fugitivas «armadas y peligrosas» despertó la admiración de muchos y muchas y la animadversión de los sectores más machistas y recalcitrantes. Pronto la película se convirtió en un fenómeno social y todo el mundo tenia una opinión formada sobre ella. Era el momento de romper los estereotipos de las mujeres en el cine y hacer saber a esos que proclaman que «la mujer mejor en casa y a su labores» que se equivocaban de cabo a rabo.
Thelma y Louise revoluciono el cine «femenino» al apostar por una aventura arriesgada que no buscaba proteger a las mujeres, sino vengarlas, sin miedo de incomodar a los espectadores del género masculino. Unas protagonistas muy alejadas de aquellas amas de casa que poblaban a sus anchas la mayor parte de las películas de los 80.
La película se convirtió en un referente para la causa feminista ya que encontró una vía de escape y se convirtió en una atalaya desde la cual pudo gritar una voz que llevaba décadas silenciada: la de las mujeres reprimidas y oprimidas por sus novios o maridos. La actriz Geena Davis llegó a declarar que si alguien se sentía amenazado o incomodado por la película es porque se estaba identificando con el personaje equivocado, y razón no le faltaba ya que hubo, hay y seguirán existiendo hombres y mujeres (porque esto del machismo a veces y de forma sorprendente no es cuestión de género) que continuarán pensando en eso de que la mujer es el sexo débil. Y si no que se lo pregunten a la guionista de la película, Callie Khouri. A pesar de tener bajo el brazo uno de los mejores guiones que se han escrito en la historia del cine su proyecto fue rechazado en multitud de ocasiones, a veces por falta de agallas por parte de los ejecutivos de Hollywood, otras porque los que cortaban el bacalao no veían claro eso de que dos mujeres tomaran la rienda de sus vidas de forma tan explosiva y otros porque directamente veían en el proyecto un suicidio profesional y comercial. Hay que recordar que en esa época el hetero patriarcado de Hollywood veía a las mujeres como una minoría con fecha de caducidad a partir de los 30 años, una edad que superaban ya con creces Susan Sarandon y Geena Davis.
Callie Khouri, aclaró que en ningún momento se planteó escribir una historia sobre modelos de conducta femeninos ya que según sus palabras y citando textualmente: «Nadie le pide a Tarantino, Scorsese o a Oliver Stone que escriban sobre modelos de conducta. Sin embargo la película de John Singleton «Los chicos del barrio» recibió críticas similares a la mía. Y también otras películas con personajes negros. Y entonces lo entendí: las mujeres y los negros tienen que representar buenos modelos de conducta, pero todos los demás pueden hacer lo que le sale de los cojones».
Cuando Callie Khouri recogió su Oscar al mejor guion original lo dedicó a todos aquellos que habían criticado la película por carecer de un final feliz, rematando la dedicatoria con un «para mí este lo es» mientras sujetaba la flamante estatuilla. Un guantada sin manos para aquellos que no creyeron en ella y que pusieron en peligro la viabilidad de su historia.
EN BUSCA DE THELMA Y DE LOUISE: SUSAN SARANDON Y GEENA DAVIS NO FUERON LAS PRIMERAS CANDIDATAS
Jodie Foster y Michelle Pfeiffer fueron las elegidas pero no tuvieron más remedio que abandonar cuando se retrasó la producción, ya que ambas estaban comprometidas con otros proyectos. El atractivo de interpretar a dos amas de casa que ven como la vida les cambia de la noche a la mañana hizo que grandes estrellas suplicaran para hacer el casting. Entre ellas destacaron Julia Roberts, Meg Ryan, Kathleen Turner, Cybill Shepherd y Cher. Esta última fue considerada muy seriamente por el director de casting que no logró convencer a Ridley Scott. Al director no le gustaba el sentido del humor de la intérprete de «Belive» y pensó que no encajaría en ninguno de los dos personajes.
Otras dos grandes estrellas que se interesaron por el proyecto fueron Meryl Streep y Goldie Hawn, que se presentaron en un pack indivisible, ya que las dos como grandes amigas que eran deseaban hacer una película juntas. Sin embargo las pegas de una y de la otra sobre algunos aspectos del guion hizo que finalmente no contasen con ellas. Eso sí, poco después las veríamos juntas en la película de Robert Zemeckis «La muerte os sienta tan bien».
Scott finalmente eligió a Geena Davis para hacer de Thelma y llamó a Susan Sarandon para hacer de Louise, curiosamente una de las pocas actrices de Hollywood que no suplicó ni se interesó en un principio por el papel. Ambas actrices tenían una dilatada carrera a sus espaldas, Davis incluso había ganado el Oscar a la mejor actriz de reparto por «El turista Accidental». Por su parte Sarandon había protagonizado filmes de culto como «The Rocky picture horror show», sin embargo sus niveles de popularidad crecerían hasta niveles estratosféricos después del estreno de «Thelma y Louise». Para ellas supuso un salto al vacío que cambio sus vidas y el de todos los que acudieron a ver la historia, nada convencional, de dos amas de casa que toman las riendas de sus vidas para alcanzar la libertad le pese a quien le pese.
EL PAPEL QUE CATAPULTÓ A BRAD PITT
Para interpretar a J.D., el joven y cortés cowboy autoestopista que, enamoraba a Thelma, para después robarles todo el dinero que llevaban encima, eligieron a un actor de indudable atractivo físico llamado William Bradley Pitt, más conocido como Brad Pitt. El actor sólo había tenido experiencia previa en roles secundarios en algunas series de televisión, como “Dallas” haciendo de yerno de Priscilla Presley o como víctima de Freddy Krueger en la serie «Las pesadillas de Freddy». Callie Khouri, contó que cuando le anunciaron que habían encontrado finalmente al actor que interpretaría a J.D., pidió ver en persona a quién encarnaría el personaje, para asegurarse de que su físico estaría a la altura del papel. Cuando se encontró cara a cara con Brad Pitt se quedó unos instantes sin voz. Posteriormente declaró: «Creo que funcionará». Por supuesto que funcionó, a partir de ese momento Brad Pitt pasó a convertirse en un sex symbol, la estrella mejor pagada de Hollywood y un actor que ha crecido con el paso de los años. Sus dos Oscar y su larga trayectoria profesional le avalan y a día de hoy sus películas siguen generando millones de dólares. Por cierto, por aquel entonces se presentó al casting un desconocido, por aquel entonces, George Clooney, que no convenció nada a Ridley Scott.
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