
En 1984, la compañía Disney fundaría Touchstone Pictures, una filial destinada a producir un nuevo tipo de películas dirigidas a un público más amplio. De ella surgieron «Un, dos, tres…Splash» (1984), «Matrimonio de Conveniencia» (1990) y «Pretty Woman» (1990), títulos que cosecharon un gran éxito en taquilla.
Dentro de este carácter innovador salió la idea de llevar a la pantalla grande la novela «Who censored Roger Rabbit» de Gary K Wolf. En ella Roger es un personaje de tiras cómicas que empieza a descubrir un complot contra él por parte de los editores. El detective Eddie Valiant será el encargado de investigar la trama.
Los guionistas de Disney cambiarían por completo el concepto, trasladando el espacio temporal de los 80 a los 40 y creando nuevos personajes como el malvado juez Doom. Otra de las diferencias fundamentales seria la correspondiente al título, sustituyendo censored por framed y quitando el interrogante por culpa de una superstición que alude a la mala suerte y a los fracasos económicos que conlleva el titular una película con una pregunta.
La película sufriría continuos cambios de guion y su alto presupuesto, 45 millones de dólares de la época, la convirtieron en un producto de alto riesgo al que muchos ejecutivos de Hollywood condenaron al desastre de antemano. No podían estar más equivocados, la película fue un auténtico taquillazo en todo el mundo y sus personajes calaron hondo en el imaginario colectivo.
DANDO VIDA A ROGER RABBIT
El diseño del personaje mantuvo algunos elementos propios de la compañía Disney, pero su influencia fundamental se encontraría en Tex Avery, pionero en la animación, capaz de cambiar la forma de sus dibujos, desencajándoles las órbitas de los ojos. En sus cortometrajes se desencadenaban una serie de sucesos que terminaban en una acción aún mayor que la anterior.
Roger tomó algunos rasgos de Oswald, el conejo afortunado de Walt Disney que sirvió como borrador de Micky Mouse. De cuello para arriba tenía diseño de Tex Avery, aunque encerrado dentro de un cuerpo muy prototipo de Disney.
Para darle voz se contó con el cómico Charles Fleischer, un actor que les convenció a la primera gracias a su habilidad a la hora de crear una sonoridad muy cercana a la de los dibujos animados de los 40. También prestaría su voz a Benny el taxi y a dos de las comadrejas del Juez Doom. Como dato curioso decir que este actor intervino brevemente en «Pesadilla en Elm Street» (1984) dando vida al doctor que atiende a Nancy cuando su madre la lleva a una clínica del sueño.
LOS PRODUCTORES QUERÍAN A EDDIE MURPHY QUE RECHAZÓ LA OFERTA
Bob Hoskins no fue la primera elección para encarnar al detective Eddie Valiant. Los productores quisieron contar desde el principio con Eddie Murphy, que por aquel entonces había alcanzado cotas estratosféricas de popularidad gracias a películas como «Super detective en Hollywood» (1984) o «El príncipe de Zamunda» (1988). Sin embargo la estrella del momento no quiso embarcarse en una película de dibujos animados, algo de lo que, según sus propias palabras, se arrepentiría toda la vida tras ver el resultado. De hecho en numerosas ocasiones Murphy no ha dudado en señalar esta decisión como el mayor error en su carrera.
Finalmente se tomó la decisión de contratar a Bob Hoskins, actor inglés que había tenido cierta notoriedad con la película «Mona Lisa» (1986) por la que incluso obtuvo una nominación a los premios de la Academia. Su trabajo daría comienzo mucho antes del rodaje, ya que tuvo que pulir su marcado acento británico transformándolo en el que tendría un californiano. A pesar de todo la mayor dificultad estribó en las tediosas sesiones de rodaje, donde el actor tenía que interpretar las escenas en solitario, fijándose en las marcas que le ponían para luego completar la escena con los dibujos animados. También hubo ocasiones en la que los actores de doblaje se disfrazaban de los personajes a los que ponían voz para que Hoskins y el resto del reparto de carne y hueso tuviesen no estuviesen tan perdidos.
LA DIFÍCIL TAREA DE DAR VIDA A LOS DIBUS
Los dibujos creados de manera bidimensional se movían sin apenas complicaciones por los escenarios reales, incluso interactuaban con los actores a los que entregaban objetos. Esta ilusión sería lograda por los marionetistas encargados de manejar toda serie de artilugios a los que luego se añadían los diferentes personajes animados. Cada animador debía reproducir a los dibujos pintándoles con acuarelas, y no solo se quedaban en una única capa ya que en ocasiones llegaban a hasta cinco, incluyendo la sobra que dibujaban en el suelo.
Industrial Light and Magic completaría las capas externas, creando una mayor sensación de realidad. El filme contendría más de 82.000 fotogramas animados, todos dibujados a mano y sin ninguna ayuda por parte del ordenador. La aplicación de varias capas (bases, contornos, sombras, brillos…) llevaron a los 326 animadores a realizar la friolera de un millón de dibujos. Dos años de trabajo divididos entre dos equipos: uno ubicado en Londres y otro en Los Ángeles para que pudiesen entre ambos conformar turnos de 24 horas.
El director Robert Zemeckis expresó desde el principio a los animadores su deseo de mover la cámara, lo que complicó mucho más el trabajo animación aunque el resultado fue de lo más acertado. Finalmente la labor del equipo se vio recompensada con cuatro Óscars: mejores efectos especiales, mejor montaje, mejores efectos especiales y uno honorífico para Richard Williams, que capitaneaba todo lo relacionado con la parte animada mientras Zemeckis hacia lo propio con el reparto de carne y hueso. Una estatuilla con la que se premiaba su gran aportación artística al mundo del cine.
LA PRIMERA VEZ QUE COINCIDEN EN UN MISMO PROYECTO PERSONAJES ANIMADOS DE ESTUDIOS RIVALES
Steven Spielberg y Robert Zemeckis tenían claro que para desarrollar este filme, debían convencer a estudios rivales para que sus personajes animados apareciesen en diferentes escenas. Los más destacados fueron los de Disney, con algunos cameos memorables como Dumbo, Mickey, Donald y parte del reparto de «Fantasia» (1940). Por el lado de la Warner necesitaban a sus máximos representantes como Bugs Bunny o el Pato Lucas. Las negociaciones llegaron a buen puerto con la única condición que los personajes de ambos estudios apareciesen en pantalla exactamente el mismo tiempo
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