Torrente vuelve: El regreso más políticamente incorrecto del cine español

En el cine español hay personajes que desaparecen con el tiempo y otros que se convierten en parte del imaginario colectivo. José Luis Torrente pertenece sin duda a esta segunda categoría. Grosero, corrupto, racista, machista y profundamente miserable, el ex policía creado por Santiago Segura lleva casi tres décadas siendo uno de los retratos más incómodos y al mismo tiempo más populares del cine español.

Ahora, después de más de diez años de silencio, el personaje regresa con una nueva película: Torrente, presidente. La sexta entrega promete exactamente lo que los fans esperan y lo que sus detractores temen: una comedia deslenguada, provocadora y profundamente irreverente que vuelve a colocar a Torrente en el centro de la actualidad, esta vez con una ambición delirante: convertirse en presidente del Gobierno.

El regreso de Torrente no es solo el retorno de un personaje. Es también el regreso de un fenómeno cultural.

El origen de un personaje incómodo

Cuando Santiago Segura estrenó Torrente: El brazo tonto de la ley en 1998, pocos imaginaban el impacto que tendría aquella comedia rodada con pocos medios y un humor deliberadamente ofensivo. El protagonista era una caricatura grotesca del peor lado de la sociedad española: un policía corrupto, nostálgico del franquismo, misógino y profundamente ignorante.

Sin embargo, el éxito fue inmediato. La película se convirtió en un fenómeno de taquilla y en una de las comedias más populares del cine español.

Parte del secreto estaba en la estrategia de Segura: Torrente no era un héroe, ni siquiera un antihéroe elegante. Era un personaje deliberadamente repulsivo, un espejo deformado que reflejaba los prejuicios más cutres de la sociedad. El público se reía de él, pero también reconocía algo inquietantemente familiar en su comportamiento.

Las secuelas consolidaron el fenómeno. Torrente 2: Misión en Marbella (2001) fue aún más taquillera. Torrente 3 (2005) y Torrente 4 (2011) ampliaron el espectáculo con más acción, más cameos y un humor cada vez más exagerado. En 2014 llegó Torrente 5: Operación Eurovegas, que parecía cerrar la saga.

Durante años, parecía que Torrente había quedado definitivamente atrás.

Una década de silencio

Después de la quinta película, Santiago Segura orientó su carrera hacia otro tipo de comedias familiares mucho más comerciales y accesibles. Películas como Padre no hay más que uno arrasaron en taquilla y demostraron que el director podía dominar el cine popular español sin necesidad del personaje que lo había hecho famoso.

En ese contexto, el regreso de Torrente parecía improbable.

El propio Segura insinuó durante años que el personaje era difícil de recuperar en el clima social actual. La sensibilidad cultural había cambiado y muchos de los chistes de la saga original probablemente generarían polémica inmediata en redes sociales.

Pero precisamente esa polémica parece formar parte del ADN del personaje.

Torrente entra en política

La premisa de Torrente, presidente es tan absurda como lógica dentro del universo de la saga: José Luis Torrente decide presentarse a las elecciones para convertirse en presidente del Gobierno.

El planteamiento permite a la película satirizar el clima político actual, la polarización ideológica y el espectáculo mediático en el que muchas veces se ha convertido la política contemporánea.

Según lo que se ha adelantado de la historia, Torrente lidera un partido ficticio que sirve como parodia de varias formaciones políticas reales. La campaña electoral se convierte en una sucesión de situaciones disparatadas, errores monumentales y discursos delirantes que, paradójicamente, empiezan a conectar con parte del electorado.

El humor, fiel a la tradición de la saga, no busca ser sutil. Segura vuelve a apostar por el exceso, el absurdo y la provocación abierta.

El festival de cameos

Uno de los sellos característicos de las películas de Torrente ha sido siempre la aparición de decenas de celebridades en pequeños papeles o cameos sorpresa. Deportistas, cantantes, actores, presentadores de televisión y personajes mediáticos han pasado por la saga.

En cada nueva entrega, descubrir quién aparece durante unos segundos en pantalla se ha convertido casi en un juego para el público.

Todo apunta a que Torrente, presidente mantendrá esa tradición. Aunque muchos nombres no se han revelado oficialmente antes del estreno, se espera un desfile de rostros conocidos del panorama mediático español.

Este elemento ha sido siempre una de las claves comerciales de la saga. El cameo inesperado genera conversación, viralidad y, sobre todo, un componente lúdico que conecta muy bien con el público.

El humor en tiempos sensibles

La gran pregunta que rodea a la película es si el humor de Torrente puede sobrevivir en la cultura actual.

El personaje fue creado en una época en la que el humor políticamente incorrecto tenía una presencia mucho mayor en televisión y cine. Hoy, muchos de esos chistes generan debates intensos sobre los límites de la comedia.

Santiago Segura parece consciente de ese contexto. En varias entrevistas ha dejado claro que la película no pretende suavizar el personaje. Torrente sigue siendo el mismo individuo miserable que siempre ha sido.

Y quizá esa sea la clave.

La comedia de Torrente nunca ha consistido en celebrar su comportamiento, sino en exponerlo de forma grotesca. El personaje funciona precisamente porque representa lo peor del ser humano en su versión más caricaturesca.

Un fenómeno de taquilla

Más allá de las polémicas, hay un hecho difícil de ignorar: Torrente es una de las franquicias más rentables del cine español.

Durante años, varias de sus entregas estuvieron entre las películas más taquilleras de la historia del cine nacional. Su combinación de humor popular, marketing agresivo y cameos mediáticos convirtió cada estreno en un auténtico evento.

El regreso del personaje despierta una enorme curiosidad. Muchos espectadores que crecieron con las primeras películas sienten nostalgia por ese tipo de comedia sin filtros.

Al mismo tiempo, una nueva generación descubrirá por primera vez al personaje.

El regreso de un icono incómodo

Torrente nunca ha sido un personaje cómodo. Tampoco lo pretende.

Su universo es vulgar, exagerado y profundamente absurdo. Pero también es una sátira de una España que, en muchos aspectos, sigue existiendo en los márgenes de la sociedad.

Por eso su regreso resulta tan interesante desde el punto de vista cultural.

Más que una simple comedia, Torrente, presidente funciona como un recordatorio de que el humor puede adoptar muchas formas, incluso aquellas que resultan incómodas o provocadoras.

Si algo ha demostrado la historia del personaje es que, nos guste o no, Torrente siempre encuentra la forma de volver.

Y ahora, por increíble que parezca, quiere gobernar el país.

Paco Encinar


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